La Crisis Energética Global se Agrava Tras Ataque a…

El conflicto que estalló el 28 de febrero entre Irán, Israel y Estados Unidos ha entrado en una nueva fase que amenaza con desestabilizar los mercados energéticos mundiales. Lo que comenzó como una serie de ataques militares ha escalado hasta afectar directamente la producción y exportación de hidrocarburos en el Golfo Pérsico, provocando un aumento significativo en los precios del petróleo y el gas natural.

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Oriente Medio: La Crisis Energética Global se…

El epicentro de esta nueva escalada se encuentra en el yacimiento de South Pars-North Dome, la mayor reserva de gas conocida a nivel global, compartida por Irán y Catar. Este complejo abastece aproximadamente el 70% del gas natural doméstico de la república islámica y representa un punto estratégico vital para la región. Israel lanzó un ataque sobre la parte iraní de este yacimiento, lo que desencadenó una serie de represalias que han puesto en jaque la seguridad energética internacional.

Irán respondió con dos ataques consecutivos contra Ras Lafan, en Catar, el mayor complejo industrial y puerto de exportación de gas natural licuado (GNL) del planeta. La empresa estatal QatarEnergy reportó "daños considerables" en la instalación, aunque logró contener los incendios provocados sin víctimas mortales. Catar, como segundo exportador mundial de GNL, alertó que los ataques "cruzaron todas las líneas rojas" al tener como objetivo instalaciones civiles vitales.

La ofensiva iraní no se limitó a Catar. Un dron impactó la refinería saudita de Samref en Yanbu, con capacidad para procesar más de 400,000 barriles diarios de crudo. Esta infraestructura adquiere especial relevancia al ser una alternativa a la exportación de petróleo por el estrecho de Ormuz, prácticamente bloqueado por Irán en la actualidad.

El crudo proveniente del Golfo llega a Yanbu a través del oleoducto Petroline, que recorre más de 1,000 kilómetros desde el este de Arabia Saudita.

Kuwait también sufrió ataques simultáneos contra sus dos principales refinerías: Mina Abdullah y Mina Al Ahmadi, con capacidad combinada de 800,000 barriles diarios. La Kuwait National Petroleum Company informó que los incendios fueron controlados sin víctimas, pero el mensaje estratégico resulta innegable.

La escalada ha provocado una reacción inmediata en los mercados. El barril de Brent del mar del Norte se disparó casi un 10%, cotizando en 118. 03 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se anotó un 2.

59%, alcanzando los 98. 81 dólares. Este aumento refleja la preocupación global por la seguridad de los suministros energéticos provenientes del Golfo.

La situación se complica aún más…

La situación se complica aún más con las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, quien confirmó el ataque israelí al yacimiento de South Pars y advirtió que, de persistir las agresiones iraníes, Estados Unidos "volará masivamente la totalidad del yacimiento de gas" con o sin el consentimiento de Israel. Esta advertencia eleva la tensión a niveles críticos, especialmente considerando que Trump parece distanciarse de la operación inicial israelí.

Irán ha respondido con medidas unilaterales, proponiendo instaurar derechos de paso para los buques que transiten por el estrecho de Ormuz. Según la diputada Somayeh Rafiei, el Parlamento iraní está trabajando en un plan que exigiría a los países pagar impuestos a la república islámica si desean utilizar este corredor marítimo vital para el transporte de hidrocarburos y mercancías.

La Organización Marítima Internacional (OMI) convocó una reunión de urgencia en Londres para abordar la crisis, estimando que aproximadamente 20,000 marinos permanecen atrapados a bordo de 3,200 barcos cerca del estrecho de Ormuz. La ONU busca establecer un corredor marítimo seguro para evacuar estas embarcaciones, en un intento por evitar una catástrofe humanitaria adicional a la crisis energética.

El presidente francés Emmanuel Macron calificó la situación como una "imprudente escalada" y solicitó conversaciones directas entre Estados Unidos e Irán para desactivar la crisis. Macron destacó que por primera vez varios países del Golfo han visto afectadas sus capacidades de producción de la misma manera que Irán, lo que representa un punto de inflexión en el conflicto regional.

En casi tres semanas de conflicto, las autoridades reportan más de 2,200 muertos, principalmente en Irán y Líbano, donde Hezbolá, el movimiento proiraní, mantiene un segundo frente de guerra contra Israel. La comunidad internacional observa con creciente preocupación cómo un conflicto regional amenaza con convertirse en una crisis energética global con consecuencias impredecibles para la economía mundial.

📰 Fuente: diariolibre.com