Las tensiones en Oriente Medio empujan al mundo a un punto de inflexión económica y estratégica. Lo que comenzó como un intercambio de amenazas entre Washington y Teherán se ha convertido en un conflicto regional de alcance impredecible, con consecuencias directas en los mercados energéticos globales y en la estabilidad de las principales potencias.
Iran: La Diplomacia en Jaque y…
El presidente estadounidense, Donald Trump, decidió postergar hasta el próximo lunes su ultimátum para atacar instalaciones energéticas iraníes, argumentando avances en las conversaciones para poner fin a la guerra. Sin embargo, este viernes Israel bombardeó nuevamente la capital de Irán y zonas del sur de Beirut, mientras los Guardianes de la Revolución lanzaban ataques con misiles y drones contra objetivos militares y energéticos en Israel y países del Golfo. La escalada ocurre justo cuando los ministros de Exteriores del G7 debaten en Francia la crisis, presionando a Washington para que aclare su estrategia.
El conflicto, que el sábado cumplirá un mes, ya ha dejado más de 1. 100 muertos y un millón de desplazados en Líbano, según autoridades locales. El precio del petróleo volvió a dispararse: el barril de Brent superó los 110 dólares y el WTI se acercó a los 100 dólares.
Trump justificó el aplazamiento de su amenaza con la supuesta apertura de Irán, que permitió el paso de diez buques por el estrecho de Ormuz, vía clave para el comercio mundial de hidrocarburos.
Irán, por su parte, niega mantener conversaciones formales pero habría transmitido a través de intermediarios una respuesta a la propuesta de paz de 15 puntos presentada por Washington. Teherán fijó condiciones para el cese de hostilidades y espera ahora una contrapropuesta. Mientras tanto, los Guardianes de la Revolución advirtieron a la población civil que se mantenga alejada de bases militares y sitios energéticos, considerados objetivos legítimos.
También amenazaron con atacar hoteles que alberguen a militares estadounidenses en Oriente Medio.
Israel mantiene una postura ambigua respecto…
Israel mantiene una postura ambigua respecto a las gestiones diplomáticas que Washington dice encabezar con mediación de Pakistán. El primer ministro Benjamin Netanyahu insiste en profundizar la ofensiva militar simultánea en Irán y Líbano, pero dentro de su propio gobierno crecen las críticas. El líder opositor Yair Lapid acusó al Ejecutivo de actuar "sin estrategia, sin los medios necesarios y con muy pocos soldados".
El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel admitió la necesidad de "fuerzas adicionales" para sostener la campaña.
En el G7, la jefa de la diplomacia británica acusó a Irán de "tomar la economía mundial como rehén" por el bloqueo del estrecho de Ormuz. Washington, por su parte, busca el apoyo de sus aliados para reabrir esa vía marítima, clave para el 20% del tránsito global de petróleo. La comunidad internacional observa con creciente inquietud cómo el conflicto se extiende más allá de sus focos iniciales, afectando no solo la seguridad regional sino también el precio de la energía y la estabilidad de las cadenas de suministro globales.
Con el petróleo otra vez por encima de umbrales críticos y el diálogo diplomático en un terreno pantanoso, el mundo se pregunta cuánto tiempo más podrá sostenerse este equilibrio precario entre la amenaza militar y la búsqueda de una salida negociada.
📰 Fuente: diariolibre.com






