La República Dominicana despide a una de sus figuras más emblemáticas. Héctor José Rizek Llabaly, el hombre que convirtió el cacao dominicano en un referente mundial, falleció este sábado en Santo Domingo, dejando un vacío en el sector agroindustrial y en la memoria colectiva de un país que reconoce en él a un verdadero pionero.
Héctor Rizek Llabaly: Adiós al "sr. Cacao" que…
Durante más de cinco décadas, Rizek Llabaly presidió el Grupo Rizek, empresa líder en la producción, procesamiento y exportación de cacao orgánico y convencional. Bajo su visión empresarial, la firma familiar que inició operaciones en 1905 se expandió hasta convertirse en un referente de calidad y sostenibilidad, exportando a mercados exigentes de Europa, Estados Unidos y Asia. Su liderazgo no solo transformó un negocio familiar en un gigante corporativo, sino que también posicionó al cacao dominicano como uno de los preferidos en el mundo.
La noticia ha conmocionado al sector agroindustrial y a la sociedad dominicana. Apodado el "Sr. Cacao", Rizek Llabaly fue mucho más que un empresario exitoso.
Su legado trasciende las fronteras de la industria, marcando un antes y un después en la forma en que el país percibe y valora su riqueza natural. Su compromiso con la calidad y la innovación elevó los estándares de la industria, inspirando a nuevas generaciones de productores y empresarios.
Nacido el 3 de marzo de 1931 en San Francisco de Macorís, Rizek Llabaly heredó una tradición familiar que supo transformar en un imperio empresarial. Desde joven demostró una habilidad innata para los negocios y una pasión por el cacao que lo acompañaría toda la vida. Bajo su dirección, el Grupo Rizek creció y se consolidó en marcas reconocidas como Nazario Rizek, Rizek SAS, Rizek Cacao y Kahkow SRL, expandiéndose a empresas en toda la República Dominicana y el Caribe.
Pero su influencia no se limitó al sector privado. Entre 1985 y 2016, formó parte de la Junta Monetaria, desempeñando un papel clave en la economía del país. Su experiencia y visión estratégica contribuyeron a la estabilidad financiera y al desarrollo económico de la nación.
Este doble papel como empresario y regulador le otorgó una perspectiva única sobre los desafíos y oportunidades del país.
El reconocimiento a su labor fue constante y merecido
El reconocimiento a su labor fue constante y merecido. En 2022 recibió el Galardón al Mérito Industrial otorgado por la Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD), un reconocimiento que celebró su trayectoria y su contribución al desarrollo sostenible del cacao dominicano. Además, fue nombrado Agroempresario del Año en diferentes ocasiones, un testimonio de su excelencia y compromiso con el sector.
Su visión iba más allá de la mera producción. Rizek Llabaly entendió que el verdadero valor del cacao dominicano radicaba en su calidad y en la sostenibilidad de su producción. Promovió prácticas agrícolas responsables, apoyó la certificación orgánica y trabajó incansablemente para mejorar las condiciones de vida de los productores.
Su enfoque holístico del negocio, que combinaba rentabilidad con responsabilidad social y ambiental, se convirtió en un modelo a seguir.
El impacto de su partida se siente no solo en las salas de juntas corporativas, sino también en las comunidades rurales donde el cacao es más que un cultivo: es una forma de vida. Su compromiso con el desarrollo sostenible del sector ayudó a mejorar las condiciones de vida de miles de familias dedicadas a la producción de cacao, creando un efecto multiplicador que beneficiará a generaciones futuras.
Las honras fúnebres se realizarán este domingo a las 9:00 de la mañana en la Funeraria Blandino de la avenida Abraham Lincoln. El lunes, a la misma hora, se llevará a cabo el sepelio en el cementerio Puerta del Cielo. Mientras el país se prepara para darle el último adiós, sus descendientes asumirán la responsabilidad de mantener viva la tradición empresarial de su padre, asegurando la continuidad del legado del Grupo Rizek en la producción y exportación de cacao de alta calidad.
La historia del cacao dominicano está indisolublemente ligada a la de Héctor José Rizek Llabaly. Su partida marca el fin de una era, pero su legado perdurará en cada grano de cacao que lleva el sello de calidad que él ayudó a establecer. En un mundo donde la sostenibilidad y la calidad son cada vez más valoradas, su visión se revela como extraordinariamente premonitoria.
El "Sr. Cacao" se ha ido, pero su influencia seguirá moldeando el futuro del cacao dominicano por muchos años más.
📰 Fuente: diariolibre.com






