La Calma Inusual de Guayacanes en Viernes Santo

Este Viernes Santo, la playa de Guayacanes presenta un panorama inusual para quienes están acostumbrados a su tradicional bullicio. Al mediodía, el lugar se muestra solitario y tranquilo, con un ambiente que contrasta fuertemente con las imágenes de años anteriores, cuando cientos de visitantes llenaban la orilla.

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Viernes Santo: La Calma Inusual de Guayacanes…

La seguridad en la zona se ha reforzado significativamente. Agentes policiales, militares, miembros de la Defensa Civil y la Cruz Roja patrullan constantemente la extensión de arena, garantizando el cumplimiento de las medidas establecidas. Esta presencia se ha convertido en una constante visual que acompaña la quietud del lugar.

Los vendedores locales, muchos con décadas de experiencia en el oficio, expresan su preocupación por la situación. Franklin Rivera Zapata, mesero con años de servicio en la playa, recuerda cómo eran los Viernes Santos del pasado: "Antes las firmas licoreras venían, había mucha música, había ambiente. Y la gente, cuando va a la playa, quiere buscar un ambiente".

El trabajador atribuye el cambio a las restricciones implementadas en los últimos años, que han limitado la venta de bebidas alcohólicas, establecido horarios específicos para permanecer en la playa y regulado el volumen de la música.

La transformación del ambiente no ha pasado desapercibida para los comerciantes. Vendedores de yaniqueques, bollos, pescado frito y acomodadores de sillas coinciden en que nunca habían vivido un año tan flojo. Rafael Zapata de la Cruz, visiblemente molesto, señala directamente al Gobierno y a la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, como responsables de la situación actual.

"Antes la playa a esta hora ya estaba llena, pero gracias a Faride y a este (… ) gobierno la playa no sirve", afirma el comerciante, que lamenta tener que "freír los pescados para comérnoslos nosotros mismos".

Sin embargo, no todos comparten esta perspectiva

Sin embargo, no todos comparten esta perspectiva. Para visitantes como José Valdez, el ambiente actual representa una bendición. "El que viene a la playa viene a bañarse, a pasar un momento en familia; no viene a una fiesta.

Ojalá toda la semana fuera así y no solo el Viernes Santo", comenta Valdez, representando a un sector que valora la tranquilidad sobre el bullicio.

La situación en Guayacanes contrasta con la de la cercana playa Juan Dolio, donde la concurrencia es mayor aunque se mantiene un ambiente controlado. Allí, a pesar de la mayor afluencia de visitantes, no se escucha música alta y predomina la calma, siguiendo las mismas regulaciones implementadas en toda la zona.

Los comerciantes locales esperan que el resto del día mejore la situación, aunque reconocen que el inicio de la jornada podría marcar la tendencia para las próximas horas. Mientras tanto, las autoridades mantienen su vigilancia, cumpliendo con las disposiciones establecidas para garantizar el orden y la seguridad durante esta temporada vacacional.

📰 Fuente: diariolibre.com