La crecida del río Nizao convirtió la Semana Santa en una pesadilla para decenas de familias en San José de Ocoa. La noche del Sábado Santo, el afluente desbordó su cauce en la comunidad de Monte Negro, municipio de Rancho Arriba, arrastrando al menos cuatro vehículos y dejando incomunicadas a doce localidades de la zona.
Nizao: Un Río Convertido en Amenaza:…
El incidente ocurrió en medio de las festividades pascuales, cuando numerosos residentes y visitantes se encontraban en la zona. Según el director provincial de la Defensa Civil, Julio César Moreta, los propietarios de los vehículos afectados resultaron ilesos y se encuentran bajo supervisión de las autoridades. En uno de los vehículos se trasladaban siete personas, mientras que otro llevaba a una sola persona, todos sin sufrir daños físicos pese a la violencia del arrastre.
El director del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), Juan Manuel Méndez, lamentó lo ocurrido y enfatizó que las autoridades habían emitido advertencias previas sobre el riesgo de crecidas de ríos debido a las lluvias recientes. "Es importante que sepan también que las provincias que están bajo alerta, los ríos no deben de utilizarse para balnearios en virtud de que en cualquier momento le puede sorprender una crecida", advirtió Méndez, quien señaló que el incidente en Ocoa era precisamente lo que se había pronosticado en boletines operativos previos.
La crecida del Nizao no solo causó el arrastre de vehículos, sino que también provocó el aislamiento de múltiples comunidades. Entre las localidades afectadas se encuentran Monte Negro, La Estrechura, La Cienaguita, Quita Sueño, Hato Viejo, Ingenio, Mogote, Quita Pena, Arroyo Bonito, Monte Arito, Las Yayas y Yerba Buena. Además, se mantiene interrumpido el paso hacia otras comunidades de la zona, complicando las labores de asistencia y evaluación de daños.
Equipos de emergencia, incluyendo personal de…
Equipos de emergencia, incluyendo personal de la Defensa Civil, la Policía Nacional, el Cuerpo de Bomberos y la alcaldía, se desplegaron en el área afectada desde la noche del incidente. Las labores se concentran en brindar asistencia a los residentes, evaluar los daños materiales y establecer rutas alternativas para restablecer la comunicación con las comunidades aisladas.
Las imágenes captadas por testigos muestran la magnitud del desastre: vehículos completamente dañados por la fuerza del agua y equipos de rescate trabajando en condiciones difíciles. El incidente ha generado preocupación sobre la vulnerabilidad de la región ante eventos climáticos extremos y la necesidad de reforzar las medidas de prevención y alerta temprana.
Las autoridades continúan monitoreando la situación, especialmente ante la posibilidad de nuevas precipitaciones que podrían agravar el escenario. El COE mantiene alerta en la provincia y ha reiterado la importancia de que la población evite acercarse a ríos y cañadas durante eventos de lluvia, recordando que las crecidas pueden ocurrir de manera repentina y con consecuencias devastadoras.
📰 Fuente: diariolibre.com






