La Madrugada del 29 de Marzo, la Violencia en Haití se…

El ataque se desarrolló entre las tres y las cuatro de la madrugada. Los delincuentes bloquearon las principales carreteras para impedir que la Policía pudiera intervenir, convirtiendo la noche en un escenario de caos y muerte.

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Testigos relataron que algunos vecinos fueron asesinados por la espalda mientras intentaban huir; otros cayeron en pozos tras recibir disparos. Más de 6,000 personas fueron desplazadas, muchas de ellas refugiándose en escuelas y montañas cercanas, sin agua, alimentos ni siquiera una sábana para protegerse del frío nocturno. "La zona ha quedado aislada.

Ya no queda nadie", lamentó un joven que perdió todo y no sabe el paradero de su pareja y su hijo.

Haití: La Madrugada del 29 de…

La tragedia no termina con el fuego y las balas. Los sobrevivientes enfrentan ahora una realidad de miseria y desesperanza. Bazeline Pierre describe las condiciones en los refugios improvisados: "Dormimos sobre las rocas.

No tenemos nada que poner en el suelo para acostarnos". La falta de intimidad y las condiciones extremas convierten cada día en una lucha por la supervivencia. Amina Daleften, otra afectada, narra cómo su casa fue incendiada mientras dormía: "Mientras dormíamos, oíamos los disparos fuera.

Cogí a mis tres hijos —incluido un bebé— para huir". Ahora, desde un refugio en una escuela, pide a las autoridades acciones concretas que permitan a la población regresar a sus hogares.

Este nuevo episodio de violencia se inscribe en una crisis de seguridad sin precedentes que vive Haití desde 2018. La proliferación de bandas armadas ha dejado miles de muertos y heridos, y la impunidad parece ser la norma. Entre marzo de 2025 y enero de 2026, se registraron más de 5,500 muertos y casi 2,600 heridos.

La llegada de las primeras tropas de la Fuerza de Supresión de Pandillas (FSG), procedentes de Chad, representa un intento más de la comunidad internacional por frenar la espiral de violencia. Sin embargo, la experiencia previa con la Misión de Seguridad para Haití (MMS), que no logró contener a las bandas, deja pocas esperanzas.

La tragedia en Pont Sondé y Jean Denis no es un hecho aislado, sino un síntoma de la profunda crisis que asola al país. Mientras el mundo observa, miles de haitianos siguen huyendo, sobreviviendo en condiciones infrahumanas y esperando que, algún día, la paz regrese a sus calles. La pregunta que queda en el aire es si las nuevas fuerzas internacionales lograrán lo que las anteriores no pudieron, o si la violencia seguirá cobrándose más vidas y desplazando a más familias en la nación más pobre del continente.

📰 Fuente: diariolibre.com