El estrecho de Ormuz, una de las arterias más críticas para el comercio mundial de energía, volvió a estar en el centro de la tensión geopolítica después de que Irán amenazara con cerrarlo si Estados Unidos mantiene el bloqueo a sus puertos. La advertencia llegó horas después de que se reabriera el paso marítimo, lo que había generado optimismo en los mercados y en Washington.
Estrecho de Ormuz: Irán Advierte que Cerrará el…
La reapertura del tránsito por el estrecho se produjo tras la confirmación de una tregua entre Líbano e Israel, un gesto que Irán interpretó como un paso hacia la desescalada. Sin embargo, la calma duró poco. El presidente del parlamento iraní, Mohamad Baquer Qalibaf, publicó en redes sociales que si el bloqueo continúa, el estrecho de Ormuz no permanecerá abierto.
Añadió que el paso por esa vía marítima dependería de la autorización de Irán, una declaración que resonó como una advertencia directa a Washington.
La tensión se intensificó con declaraciones del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, quien afirmó que un bloqueo naval es una violación al cese al fuego y tendrá "definitivamente la respuesta apropiada" de Irán. Estas palabras se produjeron en un contexto en el que el presidente Donald Trump había calificado el día como "GRANDE Y BRILLANTE", destacando los avances en las negociaciones y el papel de Pakistán como mediador.
Trump, en un discurso ante el movimiento conservador Turning Point USA en Phoenix, Arizona, aseguró que no quedaban "puntos conflictivos" para concluir un acuerdo de paz y que Irán había acordado entregar su uranio enriquecido, un punto clave de las negociaciones. Sin embargo, Teherán negó categóricamente esta versión, afirmando que su uranio enriquecido no será trasladado a ninguna parte. La discrepancia entre ambas versiones refleja la profunda desconfianza que persiste entre los dos países.
El estrecho de Ormuz es estratégico…
El estrecho de Ormuz es estratégico no solo por su ubicación, sino porque por él pasa aproximadamente una quinta parte de la producción global de crudo y gas natural licuado. Cualquier interrupción en este paso tendría consecuencias inmediatas en los mercados energéticos y podría desencadenar una crisis económica global. La amenaza iraní, por lo tanto, no es solo un desafío diplomático, sino una advertencia con implicaciones directas para la economía mundial.
La situación se complica aún más por el hecho de que Irán ha dejado claro que considera el bloqueo naval estadounidense como una agresión. La posibilidad de que buques de guerra estadounidenses intercepten embarcaciones provenientes de puertos iraníes es vista por Teherán como una línea roja, más allá de la cual no dudará en tomar medidas drásticas.
En Washington, la narrativa oficial sigue siendo optimista, con elogios a los aliados del Golfo y a Pakistán por su papel mediador. Sin embargo, la realidad sobre el terreno es mucho más compleja. La amenaza de cerrar el estrecho de Ormuz no es nueva, pero su reiteración en un momento de supuestos avances en las negociaciones sugiere que el camino hacia un acuerdo duradero sigue siendo largo y lleno de obstáculos.
Mientras tanto, los mercados globales permanecen atentos a cada declaración, conscientes de que cualquier error de cálculo podría desencadenar un conflicto con consecuencias impredecibles. La comunidad internacional observa con creciente preocupación cómo se desarrolla este pulso entre dos potencias, sabiendo que el equilibrio en una de las regiones más estratégicas del mundo pende de un hilo.
📰 Fuente: diariolibre.com






