La muerte del conductor David Carlos Abreu Quesada a manos de una turba de motoristas en Santiago ha reavivado el debate sobre el control de motocicletas en República Dominicana. El trágico suceso, que conmocionó al país, llevó a la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, a pedir este lunes una mayor fiscalización y cumplimiento de la ley sobre el uso de estos vehículos.
Faride Raful: El Desorden Motorizado que Cobra…
La funcionaria hizo estas declaraciones tras la reunión de la Fuerza de Tarea Conjunta, encabezada por el presidente Luis Abinader. Raful calificó la situación como una "cultura del desorden" que no puede continuar. "El desorden que están haciendo muchos motociclistas en el país no puede seguirse permitiendo", enfatizó la ministra, destacando que el uso irregular de motocicletas representa uno de los principales desafíos en materia de seguridad ciudadana.
La proliferación de motocicletas en las calles dominicanas se ha convertido en un problema multifacético. Más allá de los accidentes de tránsito, estos vehículos están vinculados a distintos problemas que afectan la convivencia social y el orden público. Desde robos y asaltos hasta el transporte de sustancias ilícitas, las motocicletas se han convertido en herramientas para diversas actividades delictivas debido a su agilidad y facilidad para evadir controles.
La muerte de Abreu Quesada expone la gravedad del problema. El conductor fue víctima de una turba de motoristas, lo que revela no solo la impunidad con la que operan algunos grupos, sino también la falta de control efectivo por parte de las autoridades. Este tipo de incidentes, que antes parecían aislados, se han vuelto más frecuentes, generando temor entre los conductores y peatones.
El llamado de la ministra Raful llega en un momento crítico
El llamado de la ministra Raful llega en un momento crítico. La sociedad dominicana ha expresado su preocupación por la creciente sensación de inseguridad en las calles, especialmente en zonas urbanas donde la concentración de motocicletas es mayor. Los ciudadanos exigen no solo más controles, sino también una reeducación vial que promueva el respeto a las normas y la convivencia pacífica.
El desafío para las autoridades es doble: por un lado, implementar medidas de control más estrictas que disuadan las conductas irregulares; por otro, abordar las causas profundas que llevan a algunos motociclistas a actuar fuera de la ley. La falta de oportunidades, la informalidad laboral y la ausencia de regulación en el sector del transporte son factores que contribuyen a este fenómeno.
La reunión de la Fuerza de Tarea Conjunta sugiere que el gobierno está consciente de la gravedad del problema y busca soluciones integrales. Sin embargo, la efectividad de las medidas dependerá de su implementación y del compromiso sostenido de todas las instituciones involucradas. La ciudadanía, por su parte, espera acciones concretas que restauren el orden y la seguridad en las calles.
El camino hacia una cultura vial respetuosa y segura requerirá tiempo, recursos y, sobre todo, voluntad política. Mientras tanto, la memoria de David Carlos Abreu Quesada permanece como un recordatorio de las consecuencias fatales que puede tener la tolerancia con el desorden motorizado.
📰 Fuente: diariolibre.com






