Un silencio pesado se apoderó del sector Los Girasoles I cuando la noticia se extendió como un eco desgarrador: una niña de apenas un año fue hallada sin vida dentro de una mochila en una cañada cercana. El impacto no solo conmocionó al barrio, sino que desgarró el corazón de una familia que aún intenta comprender cómo llegaron a este punto.
Los Girasoles: El Dolor que Nadie Espera…
Ruth Angélica Mota Martínez pasó sus últimas horas bajo el cuidado de su padre, en un entorno que, según relatan los familiares, parecía normal. Sin embargo, la mañana del martes la pequeña fue reportada como desaparecida. Horas después, el hallazgo confirmó el peor de los temores.
El cuerpo fue localizado en una zona boscosa no lejana a donde residía, envuelto en una mochila que ahora carga con un peso imposible de describir.
Ángela Almonte, abuela materna de la menor, se enteró de la tragedia por una llamada de una vecina mientras se recuperaba de una operación en San Francisco de Macorís. Sin dudarlo, emprendió el viaje hacia el Distrito Nacional, consciente de que nada volvería a ser igual. "Esto es muy fuerte para mí, estoy consternada, me duele mucho", confesó entre lágrimas, visiblemente afectada.
"Yo estaba sufriendo por los casos pasados y nunca pensé que me podría pasar a mí".
La mujer, que describe su relación con los nietos como cercana y amorosa, defiende su rol en la familia. "Si hay una persona responsable que ama a sus nietos, soy yo", afirma, mientras se seca las lágrimas con un pañuelo. Asegura que, al llegar del hospital, preguntó por los niños y le dijeron que los tres estaban en casa.
Sin embargo, la realidad que encontró fue completamente distinta.
La versión oficial indica que la…
La versión oficial indica que la niña llevaba horas desaparecida cuando se activaron las búsquedas. La comunidad se movilizó, pero el desenlace fue devastador. Las autoridades iniciaron una investigación para determinar las circunstancias exactas de la muerte y esclarecer responsabilidades.
Por ahora, solo se sabe que el cuerpo fue encontrado en una zona de difícil acceso, lo que ha generado múltiples especulaciones.
En medio del dolor, Almonte insiste en una pregunta que no la deja dormir: "Quiero saber quién me la mató". Su voz se quiebra al recordar los momentos compartidos con Ruth Angélica, a quien describe como una niña llena de vida. "Yo amo a mis nietos, pero no tengo nada que ver", repite, visiblemente afectada por las acusaciones que apuntan a un descuido familiar.
La relación entre su hijo y los niños, según la abuela, siempre fue buena. "Es linda", dice, aunque ahora esa descripción suena a un recuerdo lejano. La familia permanece a la espera de que el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) entregue el cuerpo para darle cristiana sepultura, un paso que parece inevitable pero que ninguno está preparado para dar.
Mientras tanto, el barrio permanece consternado. Los vecinos, que se sumaron a la búsqueda, no logran entender cómo algo así pudo ocurrir tan cerca de casa. La pequeña Ruth Angélica, que apenas comenzaba a explorar el mundo, se ha convertido en el símbolo de una tragedia que nadie quiere volver a vivir.
📰 Fuente: diariolibre.com






