Ramón Alburquerque, quien fue un exsenador y dirigente político, falleció este domingo después de una larga enfermedad. Su sepelio se llevó a cabo en el cementerio Jardín Memorial con amplias honras fúnebres que incluyeron actos solemnes en la Liga Municipal Dominicana (LMD), el Congreso Nacional y la Casa Nacional del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
El fallecimiento de Ramón Alburquerque tuvo lugar este domingo. Su vida política se remonta a los años 90, específicamente en 1999, cuando ocupaba un cargo público relevante.
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Ramón Alburquerque
En ese año, Alburquerque actuó durante un período político complicado marcado por tensiones y conflictos internos. En una situación particularmente tensa, el ingeniero tomó una decisión que fue interpretada como un hito significativo en la defensa de la institucionalidad democrática del país.
El proceso de sepelio comenzó en la Liga Municipal Dominicana (LMD), una organización conmemorativa que se remonta a ese año. Allí, Alburquerque recibió un homenaje significativo por parte de los miembros de la institución y otros líderes políticos.
Posteriormente, el féretro fue trasladado al Congreso Nacional, donde las autoridades oficiales rindieron un homenaje oficial a su memoria. El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, encabezó este acto, destacando el legado legislativo de Alburquerque y su compromiso inquebrantable con la defensa de la democracia.
La trayectoria política de Ramón Alburquerque fue marcada por una firme defensa de la institucionalidad democrática. Su actuación en 1999, durante un período especialmente complejo y conflictivo del sistema político dominicano, se convirtió en un hito significativo.
Su legado como líder político e intelectual ha sido reconocido no solo por sus logros legislativos, sino también por su papel protagónico en la defensa de las instituciones democráticas. Este acto de sepelio y los honores fúnebres que recibió son testimonios vivos de su importancia.
Ramón Alburquerque dejó una huella duradera no solo como líder político, sino también como defensor indetenible de la democracia. Su legado seguirá siendo recordado en el panorama político dominicano y sus acciones continuarán inspirando a futuros líderes que buscan preservar las instituciones democráticas.
Este evento sirvió como un recordatorio de los valores fundamentales de nuestra sociedad, destacando la importancia de mantener viva la memoria de aquellos que han contribuido significativamente al fortalecimiento y mantenimiento de nuestras instituciones.






