El cuerpo de la UNE anunció que, en la noche del martes, logró interconnectar las quince provincias de Cuba dentro del Sistema Eléctrico Nacional, empezando por la ciudad de Pinar del Río en el extremo occidental y concluyendo en las provincias orientales de Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo. La interconexión se completó alrededor de las diez de la noche, según indicios de la propia empresa estatal, y se celebraron imágenes de cables energizados que mostraban el retorno del suministro en varios barrios de La Habana.
Linel Cruz, ingeniero de la compañía, declaró a la televisión estatal que el proceso resultó más complejo porque la activación de los generadores térmicos dependía de motores que, por la escasez de combustible, no podían operarse con la velocidad requerida.
Cuba: Cubavuelve a la Luz Tras…
Los operadores de la red eléctrica trabajaron bajo la coordinación del Centro de Control del Sistema Eléctrico Nacional, supervisando la sincronización de cada una de las unidades de generación y verificando que la frecuencia se mantuviera estable. Los equipos de mantenimiento de la UNE realizaron pruebas de carga en los principales centros de distribución para asegurar que la reconexión no provocara sobrecargas en sectores vulnerables. En la zona de la provincia de Artemisa, por ejemplo, se observó una reconexión parcial antes de que el resto del territorio fuera incluido en el mapa de suministro completo.
No obstante, la UNE aclaró que, pese a la reconexión total, persisten cortes en amplias áreas de la isla porque la capacidad de generación sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda habitual, de acuerdo con medios locales. La falta de combustible para las centrales térmicas, agravada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos, limita la disponibilidad de energía y obliga a los gobiernos locales a aplicar raciones de electricidad de forma intermitente. Estas restricciones han afectado a hospitales, schools y pequeños comercios, que dependen de la corriente para su funcionamiento diario.
Los hospitales deben operar con generadores de emergencia que dependen de gasolina, pero la escasez de combustible obliga a gestionar los horarios de suministro con extremada precaución. Las escuelas han suspendido actividades que requieren equipos eléctricos, y los comercios han limitado sus horarios de apertura, reduciendo ventas y servicios. Las autoridades locales reparten la energía en franjas horarias, priorizando zonas críticas como centros de salud y centros de comunicación, pero la falta de suministro continuo sigue generando tensiones entre la ciudadanía y el gobierno.
Este episodio constituye el sexto apagón…
Este episodio constituye el sexto apagón nacional registrado en los últimos die ocho meses, lo que subraya la fragilidad estructural del sistema eléctrico cubano y refuerza la preocupación de la población respecto a la capacidad del Estado para garantizar servicios básicos. Según reportes de medios locales, la población ha expresado su frustración en redes sociales, señalando que la intermitencia eléctrica dificulta la realización de tareas domésticas y comerciales, y alimenta la incertidumbre sobre la estabilidad futura del suministro. Las familias han tenido que reprogramar actividades cotidianas, como el lavado de ropa y la conservación de alimentos, mientras que los pequeños negocios han visto reducidos sus ingresos por la imposibilidad de operar con normalidad.
La situación también ha generado diálogos en espacios comunitarios sobre la necesidad de buscar soluciones sostenibles, aunque la respuesta institucional aún parece insuficiente para revertir el patrón de cortes recurrentes.
La autoridades han anunciado que continuará trabajando en la modernización de la infraestructura y en la búsqueda de fuentes alternativas de energía, aunque los plazos y los recursos disponibles aún son limitados. La comunidad internacional observa con interés cómo evolucionará la situación, sabiendo que cualquier mejora en la generación eléctrica puede influir en la estabilidad socioeconómica de la isla, pero también reconoce que los desafíos estructurales permanecen. Analistas consideran que la solución dependerá de la apertura de nuevos acuerdos de suministro de combustible y de la inversión en tecnologías más eficaces, aunque la implementación de estas medidas tomará tiempo y enfrentará obstáculos externos.
📰 Fuente: diariolibre.com






