El presidente Luis Abinante se encuentra ante una de las decisiones más delicadas de su mandato. En pocos días deberá decidir si promulga o veta una reforma electoral que elimina las candidaturas independientes, un tema que ha dividido al país y tensado el ambiente político.
Su anuncio de que informará su posición "en los próximos días" deja en suspenso a partidos, movimientos sociales y ciudadanos que esperan conocer el rumbo que tomará el sistema electoral dominicano.
Abinader: El Reloj Corre para una…
La modificación a la Ley 20-23 de Régimen Electoral fue aprobada por el Congreso Nacional el pasado 24 de marzo tras semanas de intensos debates. La medida prohíbe que ciudadanos sin militancia partidista puedan postularse a cargos de elección popular, una opción que había ganado fuerza en los últimos años como alternativa al sistema tradicional. La decisión legislativa generó rechazo inmediato de sectores que la consideran un retroceso democrático y una limitación a la pluralidad política.
La Constitución establece un plazo menor a diez días para que el Poder Ejecutivo se pronuncie. Si Abinader no actúa dentro de ese período, la ley será promulgada automáticamente, sin necesidad de su firma. Esta urgencia temporal ha convertido la decisión en un asunto de alta tensión política, pues cualquier elección tendrá consecuencias inmediatas.
Apoyar la reforma podría interpretarse como un respaldo a la estructura partidista tradicional, mientras que vetarla abriría un frente de confrontación con el Congreso.
El debate sobre las candidaturas independientes…
El debate sobre las candidaturas independientes refleja tensiones más profundas en el sistema político dominicano. Durante años, movimientos ciudadanos y analistas han cuestionado la hegemonía de los partidos establecidos y demandado mecanismos que permitan una mayor participación electoral. La eliminación de esta figura se percibe como un intento de blindar el sistema tradicional ante posibles desafíos electorales futuros.
Por otro lado, sus defensores argumentan que fortalece la disciplina partidista y evita la atomización del voto.
El panorama político permanece expectante. Fuentes cercanas al gobierno indican que la decisión final dependerá de un cuidadoso análisis constitucional y de las implicaciones políticas que conlleve. El presidente ha mantenido un perfil bajo sobre el tema, limitándose a anunciar que su posición será comunicada oportunamente.
Este silencio estratégico ha alimentado especulaciones sobre posibles negociaciones internas y sobre el impacto que la decisión pueda tener en el desgaste de su gestión.
La resolución que tome Abinader no solo definirá el futuro inmediato del sistema electoral, sino que también sentará un precedente sobre el equilibrio de poderes y la apertura democrática en el país. Mientras el tiempo avanza, la sociedad dominicana aguarda con atención el anuncio que podría reconfigurar el mapa político nacional.
📰 Fuente: diariolibre.com






