Entre Luces y Aplausos, el Brillo de un Premio No…

Selman explicó que el incumplimiento no proviene de falta de intención, sino de un proceso enlentecido por promesas incumplidas. Según sus declaraciones, la familia del artista se comprometió a saldar la deuda mediante la venta de propiedades, pero esas transacciones aún no se han concretado.

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"Ha habido inconvenientes y el proceso se ha ido alargando. Nos han prometido que se pagará con la venta de unos bienes, pero esas transacciones no se han realizado", afirmó la productora, visiblemente afectada por la incertidumbre.

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Ante este escenario, Selman se vio obligada a asumir personalmente compromisos económicos para cumplir con el equipo de trabajo. Incluso recurrió a préstamos para garantizar que los colaboradores recibieran su pago. "Cuando un proyecto no funciona económicamente, uno busca la manera de cumplir: toma prestado, paga y luego intenta recuperarse", comentó, describiendo una realidad común en el sector artístico, donde los productores a menudo absorben pérdidas para no afectar a los demás involucrados.

A pesar de la tensión financiera, la productora enfatizó que su prioridad es que todos los participantes reciban lo que les corresponde. "Lo lógico es que se salde la deuda, no solo conmigo, sino con todos los que participaron y a quienes ya les debo", señaló. La situación, sin embargo, ha generado un desgaste emocional que contrasta con el reconocimiento profesional.

Selman reconoció que, aunque el premio representa un logro artístico, la deuda pendiente opaca el triunfo.

"Suena muy bonito ganar el premio,…

"Suena muy bonito ganar el premio, pero también me llevo dos tristezas que pesan más que la estatuilla", concluyó. La productora no solo enfrenta una presión económica, sino también el desgaste de mantener un proyecto en pie mientras espera una resolución que parece no llegar. El caso refleja los riesgos que enfrentan los productores culturales en un mercado donde los acuerdos verbales y las transacciones inmobiliarias pueden retrasar pagos esenciales.

En el sector artístico, este tipo de situaciones no son aisladas. Productores independientes suelen asumir riesgos financieros sin redes de protección, apostando por el éxito de un espectáculo que, en ocasiones, no logra cubrir los costos. La experiencia de Selman subraya la necesidad de mecanismos más sólidos para garantizar el cumplimiento de compromisos contractuales y proteger a quienes invierten tiempo, talento y recursos en la industria del entretenimiento.

Mientras tanto, la productora espera que la venta de las propiedades se concrete y el pago se concrete. Hasta entonces, el premio Soberano sigue siendo un símbolo de excelencia artística, pero también un recordatorio de las deudas que aún pesan sobre el escenario.

📰 Fuente: diariolibre.com