La tranquilidad de una tarde lluviosa en Cristo Rey se vio interrumpida por una escena sacada de una película de acción. Lo que parecía un día cualquiera en la joyería Popi Oro se convirtió en el escenario de un asalto violento que dejó a testigos y clientes en estado de shock.
Cristo: Asalto a Joyería en Medio…
Según las investigaciones, el plan había sido meticulosamente orquestado desde la cárcel de La Victoria. Tres hombres encapuchados, armados con pistolas y un rifle, descendieron de un vehículo pasadas las siete de la noche del 7 de marzo. El aguacero persistente que caía sobre la ciudad no fue suficiente para disuadir a los delincuentes, quienes aprovecharon que los últimos clientes abandonaban el local para ejecutar su plan.
La operación recordó a otro asalto sonado ocurrido meses atrás en Richmond, Londres, donde encapuchados asaltaron una joyería a plena luz del día, destrozando vitrinas a mazazos y escapando en cuestión de minutos. Sin embargo, el caso en Santo Domingo tuvo un desenlace más violento. Los delincuentes, indiferentes al blindaje de los cristales, desataron una balacera que superó cualquier escena de ficción.
Testigos relataron que los disparos resonaron en las calles de Cristo Rey, generando pánico entre quienes se encontraban en el lugar. La rapidez con la que se desarrollaron los hechos dejó poco tiempo para reaccionar. Mientras los asaltantes se apoderaban de las joyas, el sonido de las balas impactando contra las paredes y vitrinas creaba un ambiente de caos total.
Las autoridades, alertadas por las llamadas…
Las autoridades, alertadas por las llamadas de emergencia, llegaron al lugar minutos después, pero los delincuentes ya habían escapado. La investigación posterior reveló que el asalto había sido planeado desde la cárcel de La Victoria, lo que plantea serias preguntas sobre la seguridad en las prisiones y la capacidad de los reclusos para coordinar este tipo de operaciones desde su interior.
El hecho ha generado preocupación en la comunidad, no solo por la violencia empleada, sino también por la audacia de los delincuentes. La similitud con el caso de Richmond ha llevado a las autoridades a considerar la posibilidad de que se trate de un nuevo modus operandi en los asaltos a joyerías, adaptado a las condiciones locales.
La joyería Popi Oro, conocida por su trayectoria en el sector, ahora enfrenta el desafío de recuperarse de este golpe. El impacto económico es evidente, pero también lo es el trauma psicológico para los empleados y clientes que vivieron la experiencia. La comunidad de Cristo Rey, por su parte, exige mayor presencia policial y medidas de seguridad más estrictas para prevenir futuros incidentes.
Este asalto violento ha puesto de manifiesto la necesidad de repensar las estrategias de seguridad en establecimientos comerciales, especialmente aquellos que manejan productos de alto valor. Mientras las autoridades continúan con las investigaciones, la pregunta que persiste es: ¿cómo evitar que este tipo de operaciones, cada vez más audaces, se conviertan en una constante en la ciudad?
📰 Fuente: diariolibre.com






