Un Sábado en Calma en Santo Domingo

El silencio se impone en las calles de la capital dominicana este Sábado Santo, cuando la actividad cotidiana se detiene y el ambiente adquiere un matiz de recogimiento propio de la Semana Mayor. Los barrios del Gran Santo Domingo viven una jornada de baja circulación, donde el descenso en el tránsito de vehículos y peatones se convierte en la nota predominante.

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Sábado Santo: Un Sábado en Calma en…

La pausa comercial, iniciada el Viernes Santo, continúa en la mayoría de los sectores. Tiendas, salones de belleza y otros establecimientos permanecen cerrados, mientras que solo algunos negocios vinculados a la alimentación mantienen operaciones limitadas. Colmados, puestos de frituras y pequeños restaurantes atienden a quienes decidieron quedarse en la ciudad durante el asueto.

En las aceras, la escena se repite: vehículos estacionados a lo largo de las calles sugieren que los residentes optaron por permanecer en sus hogares. El silencio se hace evidente incluso en la ausencia de bocinas y música estridente, creando un ambiente de quietud inusual para un día sábado en la capital.

En el Ensanche Espaillat, Fiordaliza Capellán preparaba piscinas para sus nietos frente a su casa. "Ahí los niños se bañan tranquilos, ayer no querían que pusiéramos, pero hoy sí. La Policía rompió una ayer, en la calle de atrás", comentó.

Sobre la tradicional habichuela con dulce, explicó que decidió no prepararla debido al alto costo de los ingredientes y la cantidad de vecinos que atender.

En Los Mina, la situación económica…

En Los Mina, la situación económica se reflejaba en los comentarios de los residentes. Una señora lamentaba el alto precio de las habichuelas, mientras Roberto, otro vecino, compartía sus planes para el día: "mucho romo", dijo con una sonrisa, refiriéndose al consumo de bebidas alcohólicas. Señaló un club privado cercano donde los adultos pagan 200 pesos por el acceso a la piscina, mientras que los menores de cinco años no pagan.

En Villas Agrícolas, la creatividad comunitaria se manifestó en una ducha improvisada en la acera. Un grupo de vecinos juntó recursos para instalar tres cabezales conectados a una bomba de agua, creando un espacio de esparcimiento para niños y adultos. "En la noche cuando la apagamos, le quitamos las cabezas de las duchas para que los piperos no se las lleven", explicó Sandino Henríquez, residente del sector desde hace más de 60 años.

La presencia policial se mantiene activa a pesar de la baja circulación. Agentes de la Policía Nacional realizan patrullajes y controles en diferentes puntos de la ciudad, garantizando el orden durante la jornada. En el Malecón de Santo Domingo, el panorama es de calma absoluta.

El mar se presenta sereno, con un oleaje casi nulo, mientras pocas personas disfrutan del paseo marítimo, algunos conversando en bancos de concreto y otros realizando ejercicios a pie o en bicicletas.

Esta pausa en la rutina capitalina refleja la tradición religiosa y cultural que marca la Semana Santa en República Dominicana, donde el recogimiento y la reflexión se imponen sobre el bullicio habitual de la ciudad.

📰 Fuente: diariolibre.com