La tarde de este miércoles, la Oficina de Atención Permanente del Distrito Nacional se retiró para deliberar el fallo en un caso que ha estado en el centro de atención desde hace meses. El caso involucra a tres administradores del emblemático negocio de comida Barra Payán, acusados de presuntamente mal manejar las ganancias del establecimiento.
El caso de Barra Payán se ha convertido en un punto de inflexión para la industria alimentaria local. El emblemático restaurante de sándwiches y jugos naturales fue fundado por los hermanos Marcos Antonio y Juan Ismael Frías García, quienes han sido acusados de irregularidades que podrían haber afectado el manejo financiero del negocio.
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Barra Payán
Las acusaciones se remontan a hace varios meses cuando la Oficina de Atención Permanente del Distrito Nacional (OAPDN) inició una investigación sobre los presuntos malos manejos. La jueza Fátima Veloz, quien ha sido responsable de la fiscalía en este caso, anunció que su decisión sobre las medidas de coerción será emitida a las 8:00 de la noche del mismo miércoles.
La defensa de los hermanos Frías García, representada por el abogado Francisco Domínguez Abreu, ha expresado su esperanza de que no se imponga ninguna medida de coerción. La defensa sostiene que “no existe un ilícito penal” en los hechos imputados y argumenta que la situación actual del negocio requiere una solución más pacífica.
El Barra Payán, conocido por sus sándwiches innovadores y jugos naturales frescos, ha sido un referente gastronómico en el Distrito Nacional durante décadas. Su reputación como un lugar de reuniones familiares y sociales ha sido severamente dañada por las acusaciones.
El caso de Barra Payán no solo representa una crisis para los tres administradores involucrados, sino que también afecta a la comunidad local. El restaurante ha sido un centro social y económico importante en el Distrito Nacional, proporcionando empleo directo e indirecto a cientos de personas.
La decisión judicial podría tener implicaciones significativas no solo para los administradores del Barra Payán, sino también para la industria alimentaria en general. Si se imponen medidas de coerción, esto podría afectar el futuro del negocio y, por extensión, la economía local.
La decisión final sobre las medidas de coerción será crucial para determinar el camino que tomará Barra Payán. Mientras tanto, la comunidad espera con cautela una resolución justa y equitativa. La situación continúa siendo un tema de interés en los medios locales, reforzando su papel como punto de referencia para las investigaciones sobre mal manejo financiero en el sector privado.
La OAPDN ha sido reconocida por sus esfuerzos en la lucha contra prácticas fraudulentas y malos manejos. Su decisión ahora será un testigo de cómo se manejarán futuras denuncias similares, afectando no solo a los individuos involucrados sino también al tejido social y económico de la región.






