La noche de gala más vista en Estados Unidos y una celebración cultural abierta a la identidad latina no solo dejó un impacto artístico inigualable, sino también generó un verdadero negocio. El encargado de liderar el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl 2026 fue Bad Bunny, quien convirtió ese momento en una celebración global de la cultura puertorriqueña y latina.
El Super Bowl LX se llevó a cabo el 12 de febrero de 2026. El encargado del medio tiempo fue Bad Bunny, un artista puertorriqueño que no solo cautivó al público con su talento musical, sino que también utilizó ese escenario para promover la diversidad cultural y celebrar la identidad latina.
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Bad Bunny
Bad Bunny abrió el show con una coreografía vibrante, vestido de blanco inspirado en la equipación de fútbol americano. Continuó con “Yo Perreo Sola”, una canción que celebra a las mujeres que quieren bailar sin ser acosadas. El escenario incluyó su icónica “casita”, convertida en el epicentro de una fiesta repleta de invitados como Cardi B, Karol G y Pedro Pascal.
El show también contó con sorpresas: Lady Gaga y Ricky Martin se unieron a Bad Bunny como acompañantes vocales. Además, se celebró una boda real durante el medio tiempo, confirmada posteriormente por el representante del artista a la revista Variety.
El impacto cultural, comercial y simbólico de liderar el Halftime Show del Super Bowl LX no solo fue inmediato sino que también se extendió en el tiempo. Bad Bunny ganó mucho más que un cheque: su actuación consolidó su estatus como uno de los artistas más influyentes del mundo y refuerza el poder de la música latina en el escenario más estadounidense posible.
El verdadero negocio del Super Bowl LX no se encuentra en los cheques, sino en la exposición global que Bad Bunny experimentó. Su actuación generó un incremento masivo en reproducciones en plataformas como Spotify y Apple Music, aumentando las ventas de catálogos musicales y revalorizando sus giras y contratos publicitarios.
Bad Bunny no solo se llevó el corazón del público con su talento musical, sino que también se llevó millones de dólares indirectamente. Su actuación en el Super Bowl LX es un ejemplo perfecto de cómo la música latina está ganando cada vez más espacio en los medios estadounidenses y cómo la cultura puertorriqueña y latinoamericana están siendo reconocidas a nivel global.
En conclusión, Bad Bunny no solo lideró una noche histórica del deporte americano, sino que también consolida su posición como uno de los artistas más influyentes del mundo. Su impacto en el Super Bowl LX es un ejemplo perfecto de cómo la música y la cultura pueden transformar el escenario más grande del deporte estadounidense.






