En los últimos días la luz ha vuelto a encenderse en amplias áreas de la isla, pero la victoria se percibe incompleta y genera dudas sobre la capacidad del gobierno para garantizar el suministro. La población, acostumbrada a interrupciones recurrentes, observa con escepticismo cualquier señal de normalidad y vuelve a preguntar si este retorno será permanente o simplemente una tregua.
Este momento cobra importancia porque llega en medio de una serie de apagones que, en los últimos dieciocho meses, se han repetido al menos seis veces, señal de una debilidad estructural que afecta la vida cotidiana de millones de cubanos.
Cuba: El Regresode la Luz Descubre…
Según reportes oficiales de la Empresa Eléctrica de Cuba, la red quedó totalmente interconectada el martes por la noche, casi treinta horas después del apagón que se desató la noche anterior. La declaración de la UNE celebró que los quince provincias, desde Pinar del Río hasta Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo, fueron vinculadas al Sistema Eléctrico Nacional. La operativa requirió la activación coordinada de líneas de transmisión y la sincronización de subestaciones clave en cada región.
La compañía destacó que, pese a la restauración, persisten cortes en amplias zonas debido a la insuficiente capacidad de generación de energía.
Linel Cruz, especialista de la UNE, explicó en la televisión estatal que el proceso resultó «complejo» porque la energización de las centrales térmicas dependió de motores que requieren combustible líquido. La escasez de petrolos, agravada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos, limitó la disponibilidad de los insumos necesarios y obligó a los operadores a proceder con mayor cautela. Cruz subrayó que, sin una mayor dotación de combustible, la velocidad con la que se pueden poner en marcha las plantas será determinada por la logística de suministro y por la capacidad de los equipos existentes.
A pesar de la reconexión parcial,…
A pesar de la reconexión parcial, la intermitencia eléctrica sigue afectando a barrios urbanos, áreas rurales y zonas industriales. La falta de energía estable ha forzado a pequeños comercios a operar bajo generadores privados, ha interrumpido la refrigeración de productos agrícolas y ha limitado la producción de hospitales que dependen de equipamiento eléctrico. Los analistas han señalado que estas interrupciones generan pérdidas económicas que se estiman en cientos de millones de pesos mensuales y que erosionan la confianza de la ciudadanía en la capacidad del Estado para proveer servicios básicos.
Las autoridades han indicado que la reconexión es provisional y que la estabilidad del suministro dependerá de la mejora de la capacidad de generación, la cual a su vez requiere una mayor oferta de combustibles y una reducción de las restricciones de importación. Mientras la nación espera la llegada de combustible a través de canales alternativos y busca impulsar proyectos de energía renovable, los cortes continúan apareciendo en sectores críticos como la agricultura, la educación y la salud. La población, que ha vivido años bajo esquemas de racionamiento eléctrico, mantiene la expectativa de que las autoridades prioricen soluciones estructurales antes que medidas paliativas.
En los próximos meses se prevén nuevas evaluaciones del funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional, y la ciudadanía observará si la reconexión parcial se traduce en una reducción sostenida de los apagones o si sigue siendo un episodio aislado dentro de un ciclo de fallas recurrentes. La estabilidad futura del país dependerá de la capacidad del Estado para asegurar suministro de combustibles, para gestionar la inversión en infraestructura y para tomar decisiones que permitan una generación eléctrica más robusta. Hasta tanto se materialicen esas condiciones, la intermitencia seguirá siendo una variable central en la agenda pública.
📰 Fuente: diariolibre.com






