TRUMP: – Trump’s Trade Wars

La reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos declarando ilegales buena parte de los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump ha sido un punto de inflexión significativo en la política comercial estadounidense. Este fallo, que estableció claramente que el Ejecutivo se extralimitó al invocar poderes de emergencia para justificar aranceles generalizados, no solo debilita la institucionalidad del país, sino que también envía una señal preocupante a sus socios comerciales. La persistencia en esta estrategia proteccionista, ignorando tanto los límites constitucionales como las consecuencias económicas reales, evidencia un retroceso en la política comercial estadounidense.

El fallo de la Corte Suprema fue una respuesta a la decisión unilateral del presidente Donald Trump de imponer aranceles al 15% a productos importados de China. Esta medida generó controversia y se enfrentó a múltiples demandas judiciales, incluida una interpuesta por el Congreso estadounidense que buscaba anular los aranceles. Finalmente, la Corte Suprema declaró inconstitucionales buena parte de estos aranceles, lo cual representó un giro significativo en la política comercial del país.

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La decisión judicial no solo afecta a China, sino que también tiene implicaciones directas para socios comerciales estratégicos como la República Dominicana. Como uno de los principales beneficiarios del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y la República Dominicana (DR-CAFTA), el país ha construido su modelo exportador sobre la base de acceso preferencial al mercado estadounidense. Sin embargo, con el aumento de aranceles hasta un 15%, sectores clave como las zonas francas, dispositivos médicos, tabaco y textiles enfrentan ahora mayores costos para entrar en el mercado estadounidense.

El impacto se extiende más allá del territorio dominicano. América Latina podría experimentar una reconfiguración comercial donde algunos países benefician marginalmente, mientras que otros, como la República Dominicana, enfrentan desventajas estructurales por su alta dependencia del mercado estadounidense. Por ejemplo, productos agrícolas dominicanos —aguacates, tomates, ajíes y pepinos— también pierden competitividad frente a países que logren absorber o evitar estas cargas.

El aumento de aranceles no solo afecta la economía dominicana, sino que también repercute en la comunidad dominicana en ciudades como Nueva York. El encarecimiento de productos importados desde el país ha impactado directamente el costo de vida de miles de familias trabajadoras dominicanas. A su vez, esto provoca un efecto inflacionario indirecto: los aumentos en los costos de importación se traducen en precios más altos para los consumidores, deteriorando el poder adquisitivo y colocando una presión adicional sobre los pequeños comerciantes que dependen de productos dominicanos.

La política arancelaria de Trump no solo desafía principios básicos del libre comercio, sino que también socava décadas de cooperación económica en el hemisferio. La persistencia en aumentar los aranceles hasta un 15% tras un revés judicial representa una muestra de obstinación política y falta de visión: empobrecer a los socios del hemisferio puede terminar incentivando nuevas olas migratorias hacia Estados Unidos.

En este contexto, es crucial que la República Dominicana defienda los principios del comercio justo y diversifique sus mercados. Como presidente y fundador del Caucus de Amigos de la República Dominicana en el Congreso de EE.UU., y defensor del DR-CAFTA y de las relaciones bilaterales entre ambos países, actuaré con firmeza para que el Congreso estadounidense reafirme su rol en la supervisión de la política comercial. Evitaremos que decisiones unilaterales continúen afectando a aliados confiables y a millones de consumidores, tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

Según reportes de medios nacionales.

Fuente: https://www.diariolibre.com/opinion/agora/2026/02/23/diaspora-dominicana–republica-dominicana-ante-aranceles-de-trump/3446499