Un Giro Estratégico para Controlar la Gasolina

La Administración Trump tomó una decisión inusual para evitar que los precios de la gasolina se disparen: autorizó la compra y venta de petróleo iraní que se encuentra varado en el mar, una medida temporal que busca aumentar la oferta global de crudo en un momento de fuerte tensión geopolítica.

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Petro: Un Giro Estratégico para Controlar…

Según el secretario del Tesoro, Scott Bessent, esta acción permitirá inyectar unos 140 millones de barriles al mercado petrolero. La autorización, anunciada en su cuenta oficial de X, aplica para el petróleo cargado a partir de este viernes y se extiende hasta el 19 de abril. Bessent advirtió que Irán tendrá dificultades para acceder a los ingresos generados y que Estados Unidos mantendrá "la máxima presión" sobre su capacidad para operar en el sistema financiero internacional.

Esta decisión se suma a otra medida anunciada la semana pasada: el levantamiento temporal por 60 días de las sanciones al petróleo ruso también varado en el mar. Ambas acciones forman parte de una estrategia de contención que Washington ha adoptado desde que comenzó la guerra contra Irán y se cerrara el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial.

El contexto es complejo. Además de flexibilizar las sanciones, la Administración Trump modificó esta semana la ley Jones para permitir que embarcaciones no estadounidenses transporten crudo entre puertos del país. El objetivo es aumentar la capacidad de distribución interna en un momento de alta demanda.

Los efectos en los precios son inmediatos

Los efectos en los precios son inmediatos. Según la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA), el galón de gasolina registró un precio entre 3. 8 y 4.

2 dólares este viernes. En paralelo, el petróleo experimentó un aumento cercano al 3%, mientras Estados Unidos intensifica sus esfuerzos por reabrir el estrecho. El barril de Brent alcanzó aproximadamente 112 dólares, lo que representa más de la mitad de incremento desde que comenzó la guerra.

Los mercados financieros también reflejan la tensión. El índice S&P 500 experimentó un retroceso de alrededor del 1.5%, evidenciando la preocupación de los inversionistas por la evolución del conflicto y su impacto en la economía global.

Esta estrategia de flexibilización temporal de sanciones revela el dilema de Washington: mantener la presión máxima sobre Irán y Rus mientras se evita un shock energético que afecte a los consumidores estadounidenses. La medida es, en esencia, un acto de equilibrio entre objetivos geopolíticos y realidades económicas domésticas.

El plazo de 30 días para el petróleo iraní y los 60 días para el ruso sugieren que Washington espera una rápida solución al conflicto en el estrecho o, al menos, una reducción de la tensión que permita normalizar los flujos petroleros sin necesidad de recurrir a estas excepciones. Hasta entonces, el mercado seguirá atento a cada movimiento, consciente de que la estabilidad de los precios depende de decisiones que antes parecían impensables.

📰 Fuente: diariolibre.com