El obispo Espaillat encabezó el servicio religioso, que inició con una oración panegírica en inglés y español. Diego y Alejandro Miguel Colón, hijos del fallecido, ofrecieron un recuerdo sincero de su padre. Recordaron sus sueños de celebrar el funeral en la catedral y expresaron gratitud por haber logrado ese deseo.
La ceremonia religiosa contó con la presencia de numerosos seguidores del músico, quienes llegaron desde distintas partes de la ciudad y hasta Montreal, Canadá. Davis Alvarado y su esposa Yanice viajaron a Nueva York junto a su hijo Ismael para asistir al funeral.
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Willie Colón
El ataúd de madera con los restos del artista fue recibido por un grupo de alguaciles del condado de Westchester, donde vivía Willie Colón. Este cargo ocupó voluntariamente y en el cual desempeñó el papel de “teniente sheriff”.
La ceremonia religiosa se desarrolló bajo la dirección del obispo Espaillat, quien encabezó la marcha hasta el altar. El servicio comenzó con una oración panegírica que abrió paso a un momento de reflexión y homenaje al legado musical de Willie Colón.
La misa pública sirvió no solo como un espacio para rendir tributo a un talento musical, sino también como un lugar donde los seguidores del músico pudieron expresar sus sentimientos y recuerdos. El servicio religioso se convirtió en una ceremonia emotiva que recordó el legado de Willie Colón, quien dejó una huella indeleble en la música dominicana y mundial.
Este evento emocionante demostró el amor y respeto que los seguidores del músico tienen por él. La misa pública fue un momento significativo para celebrar la vida y obra de Willie Colón, un artista que dejó una huella duradera en la historia de la música dominicana y mundial.






