La segunda condena contra Elizabeth Silverio por suplantar títulos profesionales para atender a niños con autismo no solo refuerza la gravedad de su conducta, sino que también revela la complejidad de un caso que trasciende lo penal. La sentencia de cinco años de prisión, emitida por el tribunal que la encontró culpable de hacerse pasar por doctora en neurociencia y psicóloga sin las credenciales académicas ni legales correspondientes, se suma a un proceso judicial que ya había sido anulado y reabierto.
Para Silverio, sin embargo, el veredicto es apenas un capítulo más en una batalla que ella misma define como una estrategia para ocultar "lo que verdaderamente está pasando en este país".
Elizabeth Silverio: Elizabeth Silverio: de la Condena…
Durante la lectura del fallo, la jueza Milagros Ramírez Cabrera dejó claro que las pruebas demostraron que Silverio realizó evaluaciones y se presentó como profesional capacitada en neurociencia sin los títulos que la acreditaran. Sus pacientes, niños con trastorno del espectro autista, fueron atendidos en el Centro de Terapias Neurocognitivas y Psicopedagógicas Knowledge Land (Kogland), ubicado en Gascue, Distrito Nacional. Allí, sin las habilitaciones correspondientes, ofrecía servicios que exigían un alto nivel de especialización y responsabilidad ética.
Tras conocer la sentencia, Silverio reaccionó con una mezcla de desafío y misterio. "Recuerden que conmigo se necesita tapar lo que verdaderamente está pasando en este país. Ahora mismo soy el tapadero de la realidad", declaró, sin ofrecer mayores precisiones sobre a qué se refería.
También lanzó una frase que llamó la atención: "Encima de Dios no se sienta nadie". Estas declaraciones, lejos de mostrar arrepentimiento, parecen apuntar a una narrativa de persecución y conspiración, aunque sin sustento probatorio alguno.
La condena llega después de que en el primer juicio de fondo el Ministerio Público solicitara diez años de prisión, y el Tercer Tribunal Colegiado impusiera siete, decisión que luego fue anulada por la Corte del Distrito Nacional. Ahora, con cinco años como pena, Silverio insiste en que seguirá el proceso para demostrar su inocencia: "Primero eran diez años, luego siete, ahora cinco; mañana será la absolución", anticipó. Su abogado, Waldo Paulino, confirmó que apelarán nuevamente la decisión.
Aunque la jueza decidió no ordenar…
Aunque la jueza decidió no ordenar su prisión inmediata —porque no ha evadido el proceso y ha asistido a todas las audiencias—, Silverio deberá cumplir la pena en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Mujeres si la sentencia se torna definitiva. Mientras tanto, mantiene medidas coercitivas de presentación periódica e impedimento de salida del país, tras haber modificado la imposición inicial del grillete electrónico.
Más allá de la disputa legal, el caso expone la vulnerabilidad de familias que buscan ayuda para sus hijos con autismo y la responsabilidad que conlleva ejercer profesiones vinculadas a la salud mental y el desarrollo infantil. La confianza depositada en estos espacios no solo es emocional, sino que implica decisiones que pueden marcar el futuro de menores en etapas críticas. En ese sentido, la condena no solo es un castigo individual, sino también un mensaje sobre la importancia de la transparencia, la formación y el respeto a los marcos regulatorios en el ámbito de la salud.
Con el proceso aún abierto y la apelación en marcha, el desenlace final dependerá de cómo evolucionen las instancias superiores. Lo que queda claro es que, más allá de las acusaciones cruzadas, el impacto de este caso seguirá resonando en el debate sobre ética profesional, protección al paciente y rendición de cuentas en el sistema de justicia dominicano.
📰 Fuente: diariolibre.com






