La llegada de la Fuerza de Supresión de Pandillas (FRG) a Haití marca un nuevo intento de la comunidad internacional por frenar la violencia que azota al país caribeño. Con un mandato robusto y hasta 5,500 efectivos, la operación busca reemplazar a la misión anterior y brindar apoyo directo a las autoridades locales para combatir a las bandas armadas que controlan amplias zonas de la capital y otras regiones.
Haití: La Nueva Fuerza Internacional Llega…
La decisión de desplegar esta fuerza fue tomada por el Consejo de Seguridad de la ONU en septiembre de 2025, con un mandato inicial de 12 meses y el respaldo de Estados Unidos. Según el canciller dominicano Roberto Álvarez, las primeras unidades comenzarán a llegar a partir del 1 de abril, incluyendo un batallón integrado por tropas de Chad que han recibido entrenamiento en Estados Unidos. El despliegue se produce en un contexto de creciente violencia: al menos 70 personas murieron en ataques "brutales y coordinados" contra una localidad del centro del país durante el fin de semana, según informó un funcionario de la ONU.
La gravedad de la situación fue subrayada por Carlos Ruiz Massieu, jefe de la oficina de la ONU en Haití, quien señaló que "esta violencia ciega es un recordatorio más de la urgente necesidad de aumentar el apoyo a Haití frente al flagelo de las pandillas y las redes que las respaldan". En este marco, el primer ministro haitiano Alix Didier Fils-Aimé se reunió con una delegación de alto nivel de la ONU para tratar los preparativos operativos, logísticos e institucionales del despliegue, reafirmando la plena movilización del gobierno frente a la emergencia de seguridad.
Sin embargo, la llegada de la FRG se produce en un escenario de bajas expectativas tanto en la población como entre observadores externos. La limitada efectividad de misiones anteriores y la complejidad del conflicto armado urbano generan dudas sobre el impacto inmediato de la nueva fuerza. Organizaciones locales señalan que en 2025 ya se han registrado más de 5,900 muertos y cerca de 2,700 heridos, cifras que reflejan la persistencia de la violencia a pesar de los esfuerzos internacionales.
El escepticismo es compartido por sectores de la sociedad civil
El escepticismo es compartido por sectores de la sociedad civil. Jean Pierre, un músico local que expresa sus vivencias a través del rap, declaró a la agencia EFE: "No espero nada de la fuerza que va a llegar. Cuando vuelven al país es para empeorar la situación.
La MSS estaba ahí por su propio interés". Este tipo de declaraciones refleja la desconfianza histórica hacia las misiones internacionales, especialmente considerando que la llegada de la FRG supondrá la duodécima misión de paz y estabilización que ha conocido Haití desde 1990.
El desafío que enfrenta la nueva fuerza es monumental. No solo debe lidiar con las bandas armadas que controlan territorios clave, sino también con la desconfianza de una población que ha visto fracasar repetidamente iniciativas similares a pesar de su alto costo económico. La complejidad del conflicto urbano, la fragmentación de las bandas y la existencia de redes que las respaldan hacen de Haití un escenario particularmente difícil para cualquier operación de seguridad.
Mientras la comunidad internacional concentra sus esfuerzos en el despliegue de la FRG, la realidad en el terreno sigue siendo dramática. La reciente masacre que dejó 70 muertos es apenas un ejemplo de la violencia cotidiana que enfrentan los haitianos. La pregunta que se plantea es si esta nueva misión podrá romper el ciclo de violencia e inestabilidad que ha marcado la historia reciente del país, o si se sumará a la larga lista de intervenciones que, a pesar de sus buenas intenciones y recursos, no han logrado resolver de forma duradera los problemas estructurales de Haití.
📰 Fuente: diariolibre.com






