La República Dominicana ha perdido a una figura singular y emblemática en el mundo del folclore afrodominicanos con la muerte de Enerolisa Núñez. Conocida como “Reina de la Salve”, esta cantante y líder espiritual fue más allá de su talento musical, convirtiéndose en una guardiana cultural que preservó tradiciones ancestrales profundamente arraigadas en el corazón del país.
Enerolisa Núñez falleció este sábado. Su legado se asienta sobre la música afrodominicana, un género musical que combina cantos religiosos y rituales espirituales con elementos africanos. La Salve, una manifestación cultural y espiritual que ha sido celebrada en Mata Los Indios desde hace más de 150 años, se convirtió en el escenario principal de su vida.
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Enerolisa Núñez
Núñez nació en la comunidad afrodescendiente de Mata Los Indios. Su familia era conocida por preservar tradiciones ancestrales, y desde una edad temprana fue elegida para continuar con la herencia familiar. Ella dedicó su vida a la promoción de la Salve, un ritual que combina elementos religiosos africanos con rituales propiamente dominicanos.
Su trabajo no se limitaba al escenario musical; Núñez también se convirtió en una figura pública y de liderazgo cultural. Ella se hizo conocida por su compromiso con la preservación de las tradiciones afrodescendientes, incluyendo la Salve. Su labor trascendió los límites del espectáculo, al convertirse en un catalizador para el diálogo intergeneracional y una voz activa en defensa de la identidad cultural dominicana.
La muerte de Enerolisa Núñez representa más que la pérdida de una artista; es una pérdida significativa para la cultura afrodominicana. Su legado se asienta en el corazón de la Salve, un ritual que ha sido celebrado por generaciones y que sirvió como un lienzo donde las tradiciones africanas se fusionaron con elementos propiamente dominicanos.
Su labor no solo preservó una tradición musical, sino que también contribuyó a mantener viva la memoria de sus ancestros. Como “Reina de la Salve”, Núñez fue más allá de un simple artista; ella se convirtió en un símbolo vivo de resistencia cultural y fe.
Su legado permanecerá como parte fundamental del patrimonio inmaterial de la República Dominicana, una identidad que transcurre a través de generaciones. Su ausencia dejará un vacío en el corazón de sus admiradores y seguidores, quienes se acordarán de ella por su dedicación a preservar las raíces africanas del folclore dominicano.
La muerte de Enerolisa Núñez marca una pérdida significativa para la cultura afrodominicana. Su legado se asienta en el corazón de la Salve, una tradición que ha sido celebrada por generaciones y que sirvió como un lienzo donde las tradiciones africanas se fusionaron con elementos propiamente dominicanos.
Su labor no solo preservó una tradición musical, sino que también contribuyó a mantener viva la memoria de sus ancestros. Como “Reina de la Salve”, Núñez fue más allá de un simple artista; ella se convirtió en un símbolo vivo de resistencia cultural y fe.
Su ausencia dejará un vacío en el corazón de sus admiradores y seguidores, quienes se acordarán de ella por su dedicación a preservar las raíces africanas del folclore dominicano.






