Irán Ataca Instalaciones Clave de Gas y Petróleo en el Golfo

El conflicto en el Golás arde con intensidad inédita

Leer artículo completo → 4 min de lectura

Oriente Medio: Irán Ataca Instalaciones Clave de…

La escalada militar entre Irán e Israel traspasó este jueves una línea roja crítica al afectar directamente instalaciones de producción energética en varios países del Golfo Pérsico. El ataque iraní contra el complejo de Ras Lafan, en Catar, causó daños considerables en la mayor planta de gas natural licuado del mundo, mientras que drones impactaron refinerías en Arabia Saudita y Kuwait, generando temores de una crisis energética global.

La tensión se disparó tras el ataque israelí del miércoles contra el yacimiento offshore de South Pars, compartido por Irán y Catar. Esta gigantesca reserva de gas, la más grande del planeta, abastece cerca del 70% del consumo doméstico de gas natural de Irán. En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó ataques coordinados contra infraestructuras energéticas clave en la región.

El impacto económico fue inmediato. Los precios del petróleo se dispararon: el barril de Brent del mar del Norte subió casi un 10% hasta los 118. 03 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se anotó un 2.

59%, alcanzando los 98. 81 dólares. Los mercados temen que la escalada afecte gravemente el suministro global de hidrocarburos.

Más allá de Catar, las represalias iraníes alcanzaron a Arabia Saudita, donde un dron impactó la refinería de Samref en Yanbu, con capacidad para procesar más de 400,000 barriles diarios. Esta instalación es estratégica, ya que procesa crudo traído desde el este del país a través del oleoducto Petroline, ofreciendo una alternativa a las exportaciones por el estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado por Irán.

En Kuwait, dos refinerías de la empresa estatal petrolera -Mina Abdullah y Mina Al Ahmadi- fueron atacadas por drones, provocando incendios que fueron controlados sin víctimas. Juntas, estas plantas tienen capacidad para procesar 800,000 barriles diarios, representando un golpe significativo a la infraestructura energética kuwaití.

La Casa Blanca reaccionó con firmeza

La Casa Blanca reaccionó con firmeza. El presidente Donald Trump confirmó el ataque israelí a South Pars y advirtió que, si Irán ataca nuevamente a Catar, Estados Unidos "volará masivamente la totalidad del yacimiento de gas" con o sin el consentimiento de Israel. La advertencia refleja la preocupación estadounidense por la estabilidad energética global y la protección de sus aliados en la región.

Arabia Saudita, por su parte, declaró que "se reserva el derecho" de responder militarmente a Irán, que ha atacado regularmente su territorio con drones y misiles en las últimas semanas. El reino, principal exportador mundial de petróleo, ve amenazada su capacidad de producción y exportación en un momento crítico.

El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo y gas mundiales, se mantiene como el epicentro de la crisis. Diputados iraníes proponen instaurar el pago de derechos a los buques que transiten por esta vía, buscando convertir el bloqueo en una herramienta de presión económica. La Organización Marítima Internacional se reunió de urgencia en Londres para exigir la creación de un corredor marítimo seguro que permita evacuar los aproximadamente 20,000 marinos que esperan a bordo de 3,200 barcos varados cerca del estrecho.

El presidente francés Emmanuel Macron calificó la situación como una "imprudente escalada" y pidió conversaciones directas entre Estados Unidos e Irán para desactivar la crisis. "Varios países del Golfo se han visto golpeados por primera vez en sus capacidades de producción, de la misma forma que Irán fue golpeado", destacó Macron, subrayando la simetría de los ataques y el riesgo de una espiral incontrolable.

En casi tres semanas de conflicto, más de 2,200 personas han muerto, principalmente en Irán y Líbano, donde se libra un segundo frente entre Israel y el movimiento proiraní Hezbolá. La guerra ha trascendido los límites convencionales, afectando directamente la economía global y poniendo en jaque el suministro energético mundial.

La comunidad internacional observa con creciente preocupación cómo el conflicto en el Golfo Pérsico amenaza con desestabilizar mercados, provocar escasez energética y arrastrar a más países a un conflicto que ya no se limita a las fronteras tradicionales. La pregunta que se hacen analistas y líderes mundiales es si las advertencias de Trump y las amenazas mutuas entre potencias regionales serán suficientes para contener una escalada que parece cada vez más difícil de controlar.

📰 Fuente: diariolibre.com