Un general retirado revela la historia oculta de los militares que defendieron el voto popular en 1990
Jiménez: Los Muchachos de la Democracia…
El general José Miguel Soto Jiménez acaba de publicar "Los muchachos de la democracia", un libro que devela por primera vez la historia de un grupo de oficiales que, en 1990, se organizaron para proteger la voluntad popular durante una de las crisis electorales más tensas de la República Dominicana. Treinta y cuatro años después, el autor considera que era "una deuda moral" con esos militares que actuaron movidos por su vocación democrática y no por ambiciones de poder.
En una entrevista desde su residencia, Soto Jiménez explica que el libro nace de la necesidad de contar la verdad mientras los protagonistas aún viven. "Había que decir la verdad y había que hacerlo ahora", afirma el también exministro de las Fuerzas Armadas. La obra de 248 páginas se enfoca en la crisis electoral conocida como el "fraude colosal" que sacudió al país y que enfrentó a tres líderes históricos: Joaquín Balaguer, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez.
El relato comienza el 16 de mayo de 1990, en medio de cuestionamientos electorales durante el gobierno de Balaguer y las denuncias de fraude que marcaban la contienda donde participaba el profesor Bosch. En ese contexto, según narra el autor, surgió dentro de las Fuerzas Armadas un grupo de oficiales con una visión distinta del rol militar. "Si se revisa la historia, los movimientos militares buscaban el poder.
Nosotros queríamos proteger la voluntad popular", sostiene.
Ese grupo, sin nombre formal para evitar ser detectado por los organismos de inteligencia, fue bautizado por el expresidente Hipólito Mejía como "los muchachos de la democracia", una denominación que terminó definiendo su identidad y dando título al libro. Soto Jiménez reconoce que, visto desde hoy, se trató de una "anomalía institucional", pero insiste en que respondió a otra anomalía mayor: el riesgo de desconocer el voto ciudadano.
El movimiento creció de forma sostenida hasta alcanzar cerca de 170 oficiales en 1994, año clave por la crisis electoral vinculada al líder de masas Peña Gómez. Al preguntarle si el objetivo era una acción subversiva, respondió tajante que el grupo nunca ejecutó levantamientos ni enfrentamientos internos, ni hubo derramamiento de sangre. Su actuación se mantuvo dentro de una lógica de contención.
Años después, varios de esos oficiales alcanzaron posiciones de mando y desde allí impulsaron reformas para la profesionalización y despolitización de las Fuerzas Armadas. Según explica el autor, se diseñó un plan integral de institucionalidad que sirvió de base para decisiones adoptadas en el gobierno del presidente Mejía (2000-2004) y que, asegura, fue continuado por administraciones posteriores, incluyendo la de Leonel Fernández (2004-2012).
En su obra, Soto Jiménez menciona…
En su obra, Soto Jiménez menciona el papel desempeñado por un grupo de oficiales entre los que se destacan Manuel Ernesto Polanco Salvador, José González Ramírez, Jorge Zorrilla Ozuna, Eurípides Uribe Peguero y otros coroneles que "estaban comprometidos con la defensa de la institucionalidad democrática, asumiendo decisiones firmes orientadas a preservar la estabilidad institucional del país".
El exembajador en Taiwán y los Emiratos Árabes Unidos hace énfasis en el mensaje central de "Los muchachos de la democracia": "El gran legado no es el grupo en sí, sino lo que se construyó después: unas Fuerzas Armadas más institucionales, subordinadas al poder civil y alejadas de la política".
Más de tres décadas después de este episodio, Soto Jiménez evalúa que la construcción de la democracia comenzó décadas atrás a partir de la caída de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Al analizar la democracia dominicana hoy, el escritor evita hablar de "si la tenemos o no", más bien la describe como un proceso en desarrollo. "Hemos avanzado mucho.
Es una democracia en construcción", afirma.
Sin embargo, advierte que el mayor riesgo es el retroceso. "No podemos permitir que la democracia involucione. Ha costado demasiado llegar hasta aquí", insiste.
Ante la pregunta sobre qué rol deben jugar los partidos políticos para proteger la democracia y el país, su análisis es claro: "El interés nacional debe estar por encima de cualquier interés particular. Las organizaciones políticas deben fortalecer el Estado de derecho, evitar prácticas que generen desigualdades y actuar con responsabilidad institucional".
Al mismo tiempo, coloca al ciudadano en el centro del sistema. "Hoy el principal actor político es el ciudadano consciente de sus derechos y deberes", afirma. Insiste en que la democracia no puede estar limitada a un concepto formal, debe traducirse en bienestar.
Frente a tensiones globales y escenarios de incertidumbre, el exministro apuesta por el fortalecimiento del sistema democrático. "La democracia no se debilita con más democracia, se fortalece. Se cura con más democracia", resume.
Expresa que los integrantes de "Los muchachos de la democracia" hoy están dispersos en distintas corrientes políticas, lo que, a su juicio, confirma que nunca "respondieron a intereses partidarios". El libro está dedicado al líder que apostó a la preservación de la democracia, José Francisco Peña Gómez, a quien cita así: "Al doctor Peña Gómez, a los 27 años de su partida, ‘porque la muerte no releva a los hombres del compromiso con la amistad’".
📰 Fuente: diariolibre.com






