Tras años de violencia descontrolada y fracasos en el combate a las bandas armadas, Haití recibió este miércoles el primer contingente militar de la nueva Fuerza de Supresión de Pandillas, una misión autorizada por la ONU y desplegada a petición del gobierno haitiano. Se trata de un grupo de tropas provenientes de Chad, que marcan el inicio de una estrategia internacional para recuperar el control territorial y la seguridad en el país más pobre de América.
Haití: Primera Fuerza Internacional en Años…
El desembarco se produjo en Puerto Príncipe bajo estrictas medidas de seguridad. Según la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), el destacamento chadiano es el primero de una fuerza ampliada que sustituye a la anterior Misión Multinacional de Seguridad para Haití, también creada por la ONU, pero que no logró contener el avance de los grupos criminales. La nueva misión cuenta con un mandato más robusto y el apoyo logístico de Naciones Unidas, que busca evitar los errores del pasado.
Jack Christofides, designado representante especial de la misión, también arribó a la capital haitiana para coordinar las operaciones junto a las autoridades locales. Su presencia señala un intento de garantizar una mayor integración entre los efectivos internacionales y las instituciones haitianas, en un contexto donde la desconfianza entre población y fuerzas de seguridad ha crecido por años de impunidad y corrupción.
De acuerdo con el medio local Radio Télé Métronome, el contingente inicial está integrado por alrededor de 750 soldados, de un total de 5 mil que se espera lleguen antes del 30 de septiembre. Por ahora no se ha precisado si todos provendrán de Chad, país africano con más de 19 millones de habitantes y una larga experiencia en misiones de paz regionales. Lo que sí es claro es que la mayoría de estos efectivos recibieron entrenamiento previo en Estados Unidos, como confirmó en marzo el canciller dominicano Roberto Álvarez.
El despliegue ocurre en un momento…
El despliegue ocurre en un momento crítico: más del 80 % de Puerto Príncipe está controlado por bandas armadas que se disputan rutas de narcotráfico, extorsión y secuestro. La población civil vive atrapada entre el fuego cruzado y la ausencia total del Estado en amplias zonas urbanas. La llegada de esta fuerza internacional no solo busca restaurar el orden, sino también dar espacio para que las autoridades haitianas recuperen capacidad operativa y credibilidad.
Aun así, persisten dudas sobre la viabilidad de la misión. Expertos en seguridad señalan que sin un plan integral que incluya reforma policial, justicia y desarrollo social, cualquier avance militar será temporal. La historia reciente de Haití está llena de intervenciones que no lograron dejar estructuras estables tras su retirada.
La comunidad internacional parece consciente de este riesgo, por lo que el mandato incluye no solo combate, sino también protección de civiles y fortalecimiento del Estado de derecho.
Mientras las tropas se asientan y comienzan a patrullar zonas clave, la mirada de los haitianos está puesta en si esta vez será diferente. La urgencia por recuperar la seguridad es innegable, pero también lo es la necesidad de que cualquier solución sea liderada por voces locales y no solo impuesta desde afuera. El desafío no es solo militar, sino político y social, y el tiempo dirá si la nueva fuerza podrá equilibrar ambas dimensiones.
📰 Fuente: diariolibre.com






