Bazeline Pierre no olvidará la noche del 29 de marzo. Eran cerca de las tres de la madrugada cuando hombres armados irrumpieron en su comunidad, Pont Sondé, sin previo aviso.
"Llegaron justo a la entrada de mi casa, pero, gracias a Dios, logré huir", relató a EFE. Su voz temblaba al recordar cómo escapó de las garras de la muerte en uno de los ataques más brutales perpetrados por la banda Gran Grif en el departamento de Artibonite.
Haití: Masacre en Haití: la Huida…
El asalto dejó al menos 70 muertos, más de 30 heridos y más de 50 casas incendiadas. Las víctimas fueron sorprendidas mientras dormían. "Algunos los mataron por la espalda mientras huían.
Hay personas que cayeron en pozos y murieron tras recibir disparos", contó Pierre, aún conmocionada. Las bandas armadas bloquearon las principales carreteras para impedir que la policía pudiera reaccionar.
El horror se extendió más allá de Pont Sondé. Otro testigo, que prefirió no identificarse, narró entre lágrimas cómo perdió contacto con su pareja y su hijo pequeño durante la huida. "Intento localizarlos por teléfono, pero es en vano", se lamentó.
Muchos sobrevivientes se refugiaron en las montañas, sin alimentos, sin agua y sin siquiera una sábana para cubrirse durante las noches.
Amina Daleften vivió una pesadilla similar. Su casa fue incendiada mientras dormía. "Oíamos los disparos fuera.
Cogí a mis tres hijos, incluido un bebé, para huir", relató. Junto a otros desplazados, encontró refugio temporal en una escuela, pero las condiciones son extremas. "Dormimos sobre las rocas.
No tenemos nada que poner en el suelo para acostarnos", describió Pierre, quien ahora comparte un espacio reducido con decenas de personas sin privacidad alguna.
La masacre desplazó a más de 6,000 personas
La masacre desplazó a más de 6,000 personas. Muchos huyeron a otras localidades, pero las bandas armadas los persiguieron. "Mataron a más gente", aseguró Pierre.
La zona quedó prácticamente despoblada, convertida en un escenario de desolación donde antes había comunidades enteras.
Haití vive una crisis de seguridad sin precedentes desde 2018. La proliferación de bandas armadas ha convertido al país en uno de los más violentos del mundo. Solo entre marzo de 2025 y enero de 2026, se registraron 5,519 muertos y 2,608 heridos.
La población civil paga el precio más alto de esta espiral de violencia.
Ante esta situación, Naciones Unidas creó en 2025 la Fuerza de Supresión de Pandillas (FSG), que finalmente desplegó sus primeras tropas el 1 de abril. Provenientes de Chad, estos militares sustituyen a la anterior Misión de Seguridad para Haití, que no logró contener la violencia. La nueva fuerza prevé desplegar 5,500 efectivos entre abril y octubre de 2026, provenientes de África, Asia, América Latina y el Caribe.
Mientras tanto, los sobrevivientes de la masacre esperan poder regresar a sus hogares. "Pedimos a las autoridades que tomen esto en serio y adopten acciones que nos permitan volver a vivir en nuestro hogar", suplicó Amina Daleften. Pero en un país donde las bandas controlan vastas zonas y la impunidad es la norma, el futuro sigue siendo incierto para miles de haitianos que solo quieren vivir en paz.
📰 Fuente: diariolibre.com






