La gestión del Ministerio de Agricultura, bajo el mando de Francisco Olivero Espaillat Bencosme desde el 1 de febrero de 2026, ha entrado en un período de turbulencia marcado por la salida de varios funcionarios de alto nivel. Lo que parecía una transición rutinaria en una institución que había mantenido al mismo titular durante casi seis años se ha convertido en un escenario de disputas internas y versiones encontradas sobre las causas de las desvinculaciones.
Ministerio de Agricultura: Cambios Abruptos en el Ministerio…
Documentos oficiales revelan que, el 9 de abril de 2026, la Dirección de Recursos Humanos emitió comunicaciones dirigidas a al menos tres funcionarios, notificándoles la terminación inmediata de sus servicios "por conveniencia de servicio". Las cartas, firmadas bajo la dirección del nuevo ministro, establecen que las medidas se adoptan con efecto inmediato, sin mayores explicaciones sobre las razones específicas detrás de cada decisión. Sin embargo, las versiones de los afectados difieren: mientras el ministerio habla de cancelaciones por reestructuración, los exfuncionarios afirman haber presentado renuncias en desacuerdo con las nuevas directrices.
Este episodio contrasta fuertemente con la estabilidad que había caracterizado al Ministerio de Agricultura en los años previos, donde solo un ministro se mantuvo al frente durante casi seis años de Gobierno. La llegada de Espaillat Bencosme parecía inicialmente un cambio de continuidad, pero las medidas recientes han desatado especulaciones sobre luchas de poder internas y diferencias en la visión de gestión. Fuentes cercanas a la institución señalan que las decisiones forman parte de un plan de renovación administrativa, aunque no descartan que existan tensiones políticas subyacentes.
La situación ha llamado la atención…
La situación ha llamado la atención de medios locales y analistas, quienes interpretan estos movimientos como un síntoma de la fragilidad de la cohesión gubernamental en sus primeros meses. Mientras el Ministerio insiste en que las salidas son parte de un proceso normal de ajuste, la rapidez y el tono de las notificaciones han generado un clima de incertidumbre entre el personal de planta y los actores del sector agropecuario. En un contexto donde la institución es clave para la seguridad alimentaria y el desarrollo rural, cualquier signo de inestabilidad repercute directamente en la confianza de los productores y aliados estratégicos.
Aunque las autoridades no han ampliado detalles sobre los perfiles de los funcionarios desvinculados ni sobre los criterios de selección para sus reemplazos, se espera que en los próximos días el Ministerio ofrezca una rueda de prensa para aclarar el alcance de estos cambios. Mientras tanto, la atención se centra en si estas medidas serán el inicio de una reestructuración más amplia o un episodio aislado en una gestión que, hasta ahora, se percibía como de bajo perfil.
📰 Fuente: diariolibre.com






