La industria del cacao dominicano pierde a su más grande impulsor. Héctor José Rizek Llabaly, el visionario empresario que durante más de cinco décadas elevó el cacao dominicano a estándares internacionales, falleció este sábado en la República Dominicana, dejando un vacío imborrable en el sector agroindustrial nacional.
Héctor Rizek Llabaly: El "señor Cacao" que Transformó…
El empresario francomacorisano, conocido popularmente como el "Señor Cacao", dedicó su vida a transformar una tradición familiar de más de un siglo en un imperio empresarial que posicionó al país como productor de uno de los cacaos más apreciados del mundo. Su legado trasciende las fronteras dominicanas, marcando un antes y un después en la forma en que se produce, procesa y exporta este grano que es la base de la industria del chocolate global.
Bajo su liderazgo, el Grupo Rizek se expandió desde San Francisco de Macorís, cuna de la dinastía familiar desde 1905, hasta convertirse en un conglomerado con presencia en toda la República Dominicana y el Caribe. Marcas como Nazario Rizek, Rizek SAS, Rizek Cacao y Kahkow SRL no solo representan empresas exitosas, sino el resultado de una visión estratégica que combinó tradición con innovación tecnológica.
La influencia de Rizek Llabaly se extendió más allá del sector privado. Su participación en la Junta Monetaria desde 1985 demostró su compromiso con el desarrollo económico integral del país, aportando su experiencia empresarial a la toma de decisiones macroeconómicas que impactaron a toda la nación.
El impacto de su gestión se refleja en los múltiples reconocimientos recibidos a lo largo de su carrera. El Galardón al Mérito Industrial 2022 otorgado por la Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD) representa solo uno de los muchos honores que atestiguan su contribución al desarrollo sostenible del cacao dominicano y su apoyo al sector industrial y aduanal.
Su desaparición física no solo representa…
Su desaparición física no solo representa una pérdida personal para su familia y colaboradores, sino un momento de reflexión para toda la industria que él ayudó a consolidar. El cacao dominicano, reconocido mundialmente por su calidad excepcional, lleva la impronta de su visión estratégica y su incansable trabajo.
La comunidad empresarial y el sector agroindustrial dominicano se preparan para rendirle los últimos honores este domingo en la Funeraria Blandino de la avenida Abraham Lincoln, con un sepelio programado para el lunes en el cementerio Puerta del Cielo. Sin embargo, el verdadero tributo a su memoria será la continuidad del legado que dejó en manos de sus descendientes.
Los herederos de Rizek Llabaly asumirán la responsabilidad de mantener viva la tradición empresarial familiar, asegurando que el Grupo Rizek continúe siendo sinónimo de calidad y excelencia en la producción y exportación de cacao. El desafío es grande, pero el camino trazado por el "Señor Cacao" ofrece un modelo claro de cómo combinar tradición familiar con visión global.
La industria del cacao dominicano enfrenta ahora el reto de mantener los estándares de calidad y sostenibilidad que Rizek Llabaly estableció como innegociables. Su legado no solo está en las empresas que fundó o dirigió, sino en la cultura de excelencia que inculcó en generaciones de productores y empresarios que siguieron su ejemplo.
Mientras la República Dominicana se despide de uno de sus más grandes industriales, la comunidad internacional del cacao reconoce la pérdida de un visionario que supo transformar un producto local en un referente mundial. El "Señor Cacao" deja tras de sí un legado que seguirá influyendo en la industria por generaciones venideras.
📰 Fuente: diariolibre.com






