La muerte violenta de Keyriana Jiménez Rodríguez ha conmocionado a su comunidad en Santiago, dejando un vacío imborrable en una familia que ahora clama por justicia y consuelo. La joven de 18 años, cuyo futuro se truncó en un hecho de violencia de género, se convierte en un símbolo del drama que viven muchas familias dominicanas ante la pérdida irreparable de sus seres queridos en el extranjero.
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El hallazgo ocurrió la madrugada del miércoles en un apartamento de Jackson Heights, Nueva York, donde las autoridades encontraron a Keyriana sin vida junto a su pareja, también dominicano. Según el informe preliminar de las autoridades neoyorquinas, se trataría de un caso de asesinato-suicidio. La joven presentaba múltiples impactos de bala, mientras que el hombre falleció por una herida de proyectil en la cabeza.
La identidad de este último aún no ha sido revelada oficialmente.
En Villa Liberación, el dolor se ha apoderado de cada rincón. Kelvin Adrián Jiménez, padre de la joven, apenas puede articular palabras para describir el vacío que deja su partida. "Eso ha sido muy grande para la familia", expresó con la voz quebrada, al confirmar que todo habría comenzado con una discusión entre la pareja.
La abuela de Keyriana, Adriana de la Cruz, rota en llanto, la recordó como "más que una nieta, como una hija", destacando el vínculo especial que compartían. "No tengo fuerzas para decir mucho… yo era loca con esa niña y ella conmigo", expresó entre sollozos.
Keyriana había emigrado a Estados Unidos…
Keyriana había emigrado a Estados Unidos hace varios años junto a su madre, buscando nuevas oportunidades y un futuro prometedor. Su partida dejó un hueco en el corazón de sus familiares en Santiago, quienes ahora deben enfrentar la realidad de su ausencia definitiva. La comunidad de Villa Liberación se ha volcado en muestras de apoyo a la familia, organizando veladas de oración y recolectas para ayudar con los gastos del traslado del cuerpo.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa la urgente necesidad de abordar la violencia de género, especialmente entre la diáspora dominicana. Organizaciones de derechos humanos y feministas han exigido a las autoridades neoyorquinas una investigación exhaustiva que esclarezca las circunstancias que rodearon este trágico desenlace. Mientras tanto, en Santiago, la familia Jiménez Rodríguez debe prepararse para recibir el cuerpo de Keyriana y darle el último adiós, en un proceso que promete ser tan doloroso como necesario para intentar encontrar algún consuelo en medio del desgarro.
📰 Fuente: diariolibre.com






