El Silencio Iluminado por Velas que Envuelve el Coliseo…

Bajo la majestuosidad del anfiteatro, unas 30. 000 personas de distintas nacionalidades han esperado horas para participar en el tradicional viacrucis, una vigilia que este año adquiere un matiz especialmente simbólico.

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Entre la multitud, Sarah, una palestina católica residente en Estados Unidos, suspira frente al Coliseo. "Desgraciadamente, política y religión no son una buena combinación", reflexiona, aunque mantiene viva la esperanza de que la paz en Tierra Santa siga siendo posible. "Necesitamos la paz", insiste, aunque reconoce que los llamados del pontífice tienen, a sus ojos, un valor sobre todo "simbólico".

"Los gobiernos no escuchan. Siguen actuando a su antojo. Prometen pero no cumplen sus promesas.

Es política", lamenta.

León XIV: El Silencio Iluminado por Velas…

La presencia física del papa León XIV en el viacrucis marca un regreso a la tradición interrumpida desde 2022, cuando Francisco, fallecido el lunes de Pascua de 2025, dejó de asistir por motivos de salud. Este año, León XIV ha querido encarnar personalmente el mensaje de paz. "El papa es el único líder político sin interés personal.

No hay una agenda oculta, no hay ambigüedades en su mensaje. Y esa es su fuerza", afirma Geryes Bejjani, un libanés de 33 años que viajó con amigos para "traer un mensaje de paz y de coexistencia".

Con cirios en mano, los fieles —familias, laicos y religiosos— se sumergen en un silencio solo interrumpido por los cantos litúrgicos y las meditaciones leídas en un micrófono. El papa, de 70 años, escucha con los ojos cerrados bajo la luz de los cirios y los focos que realzan los arcos del anfiteatro. En un gesto de humildad, acarrea él mismo una gran cruz de madera por las 14 estaciones que reviven el recorrido de Jesús hasta su inhumación, siguiendo la tradición observada por Juan Pablo II y Benedicto XVI.

"Es también una forma de humildad, ya que del papa tendemos a tener una imagen de lejanía", explica Augustin Ancel, un parisino que ve en este gesto un "fuerte mensaje".

La jornada del viernes estuvo marcada por llamados directos a la paz. El papa conversó telefónicamente con el presidente israelí Isaac Herzog y el ucraniano Volodímir Zelenski, y el martes invitó al entonces presidente estadounidense Donald Trump a "encontrar una salida" al conflicto en Oriente Medio. La escalada bélica se desató el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel bombardearon Irán, desencadenando una serie de ataques retaliatorios en estados del Golfo y un bloqueo efectivo del estratégico paso de Ormuz.

Inés Duplessis, una parisina de 29…

Inés Duplessis, una parisina de 29 años que viajó para las fiestas de la Pascua, reconoce el valor simbólico del gesto papal, aunque se muestra pesimista sobre su impacto real. "Para mí, es muy simbólico, pero nada más. Por desgracia, hay tantos intereses políticos y económicos que es un esfuerzo casi perdido".

"¡Si solo Trump escuchara a alguien! ", suspira.

Entre los asistentes también hay voces de esperanza. Patrick Buehler, un estudiante de 20 años de Tennessee que llegó a Roma en un viaje universitario, considera "una gran bendición para Estados Unidos tener un papa nacido allí". Y Sarah, la palestina que aguardó más de cinco horas, cierra con una reflexión que resume el espíritu de la noche: "Siempre hay esperanza.

Si perdemos la esperanza, la vida ya no tiene valor".

El domingo por la mañana, León XIV presidirá la misa de Pascua en la plaza de San Pedro antes de pronunciar su bendición "Urbi et Orbi", un mensaje típicamente político que este año se espera con especial anticipación.

📰 Fuente: diariolibre.com