La presencia inusual de la soprano dominicana Janette Márquez en el corazón eclesiástico romano ha sido un evento que no solo destaca su talento musical, sino también ilumina temas cruciales sobre inclusión y fe. Esta noticia, recibida hoy por el Papa León XIV durante los festejos del Día de la Virgen de la Altagracia en Roma, Italia, es una muestra tangible de cómo la música puede superar las barreras culturales y religiosas.
La soprano dominicana Janette Márquez no vidente se encuentra en Roma para ofrecer un concierto lírico en honor a la Virgen de la Altagracia, patrona del pueblo dominicano. Este evento forma parte de una agenda cultural que celebra la fe y la identidad nacional en escenarios internacionales.
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Janette Márquez es conocida por su talento musical desde muy joven. Sin embargo, la noticia más destacada de esta ocasión fue su presencia junto a su madre Gleny Márquez ante el Papa León XIV. El Papa, quien ha sido un admirador del arte y la música durante mucho tiempo, recibió con gran emoción a Janette.
El Papa comentó que “el arte ha sido el milagro que Dios me ha regalado en la vida”, mientras sostiene una pintura de la Virgen de la Altagracia Peregrina. Esta frase no solo refleja la importancia del arte y la música para él, sino también cómo estos pueden ser herramientas poderosas para superar las barreras entre culturas y religiones.
La presencia de Janette Márquez en Roma es un testimonio de la inclusión que el Papa promueve. Su no videnteidad no solo no ha sido una limitante, sino que ha convertido a esta soprano en un instrumento poderoso para conectar con el público y transmitir mensajes de esperanza y fe.
La participación de Janette Márquez en la audiencia del Papa León XIV tiene implicaciones significativas para la inclusión cultural y religiosa. Su presencia representa una oportunidad única para mostrar que las diferencias no necesariamente impiden el encuentro entre diferentes culturas y creencias.
Este evento también ilustra cómo la música puede ser un vehículo poderoso para superar barreras lingüísticas, culturales e ideológicas. Janette Márquez ha demostrado que su talento musical no solo es una expresión de su identidad personal, sino también una herramienta para conectar con el público y promover valores universales como la fe y la esperanza.
La presencia de Janette Márquez en Roma durante los festejos del Día de la Virgen de la Altagracia es un ejemplo inspirador de cómo la música puede superar las barreras culturales e ideológicas. Su no videnteidad no solo no ha sido una limitante, sino que ha convertido a esta soprano en un instrumento poderoso para conectar con el público y promover valores universales.
Este evento ilustra la importancia de celebrar la diversidad cultural y religiosa, y cómo la música puede ser un vehículo poderoso para superar las barreras. La próxima etapa será ver cómo este encuentro puede inspirar futuras iniciativas que promuevan la inclusión y la comprensión mutua entre diferentes culturas y creencias.






