La decisión, anunciada por el secretario general del PLD, Johnny Pujols, tras una reunión del Comité Político, busca generar un acuerdo previo entre los candidatos antes del proceso formal de selección previsto en la legislación electoral. Sin embargo, este mecanismo vuelve a colocar al partido en un punto de fricción con el Tribunal Superior Electoral (TSE), que ya ha cuestionado este tipo de consultas.
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Según Pujols, el proceso no busca elegir al candidato presidencial, sino identificar a un aspirante de consenso que luego participe en el proceso formal de selección, de acuerdo con lo que establece la ley. La consulta sería abierta, permitiendo la participación tanto de miembros del padrón del PLD como de ciudadanos no afiliados a otros partidos.
Esta estrategia del PLD no es nueva. En 2022, el partido intentó un mecanismo similar que fue cuestionado por el TSE, que determinó que esa consulta no era legal ni equitativa, al considerar que en la práctica constituía una forma de escoger al candidato presidencial fuera de los plazos establecidos.
La decisión de realizar esta consulta se produce en un contexto de creciente tensión interna en el PLD, con varios dirigentes mostrando interés en la candidatura presidencial. Entre ellos se encuentra Margarita Cedeño, quien participó en la reunión del Comité Político y quien perdió una consulta similar en 2022.
Abel Martínez, otro de los aspirantes presidenciales, también participó en la reunión tras haberse opuesto a la elección adelantada de un candidato presidencial. Su presencia en el encuentro sugiere que el partido busca mantener un diálogo abierto entre todas las corrientes internas.
El mecanismo propuesto por el PLD…
El mecanismo propuesto por el PLD plantea varias interrogantes sobre su legalidad y transparencia. Si bien el partido insiste en que no se trata de una elección formal, el TSE ya ha dejado claro su posición sobre este tipo de consultas, lo que podría generar un nuevo episodio de confrontación institucional.
La consulta del 18 de octubre se presenta como un intento del PLD por evitar una división interna que podría debilitar sus posibilidades en las elecciones presidenciales de 2028. Al buscar un aspirante de consenso, el partido busca presentar una imagen de unidad y evitar los costos políticos y económicos de una elección interna tradicional.
Sin embargo, el éxito de este mecanismo dependerá de la aceptación por parte de todos los aspirantes y de la posición que asuma el TSE frente a este proceso. La experiencia de 2022 muestra que, sin el respaldo de las autoridades electorales, este tipo de consultas pueden terminar en un callejón sin salida legal.
El próximo 18 de octubre será una fecha clave para observar cómo se desarrolla este experimento político y qué implicaciones tendrá para el proceso electoral dominicano. Mientras el PLD busca articular su candidatura, el TSE deberá definir su postura frente a un mecanismo que, según sus propios criterios, podría estar fuera de la ley.
📰 Fuente: diariolibre.com






