El equipo que había impuesto récord de jonrones en el torneo, con 15 vuelacercas y 41 carreras impulsadas en cinco victorias, se quedó en blanco en el momento decisivo. Tres oportunidades claras de anotar —en la cuarta, séptima y novima entrada— se desperdiciaron sin que el equipo pudiera capitalizarlas.
Clásico Mundial: El Clásico del Caribe Terminó…
El exceso de confianza tras el cuadrangular de Junior Caminero pareció afectar al resto de los bateadores, que esperaron que otro compañero repitiera el batazo en lugar de enfocarse en su turno. Este factor mental se combinó con un temor latente al equipo estadounidense, alimentado por la percepción internalizada de que el país del norte es invencible en cualquier ámbito, a pesar de que Italia ya les había ganado en el torneo.
Otro elemento que pudo influir fue la cautela de los bateadores con poder, conscientes de que una lesión en este escenario podría poner en riesgo su temporada de Grandes Ligas, que comienza a inicios de abril. Esta preocupación se reflejó en la alta cantidad de ponches con lanzamientos fuera o bajos.
El picheo de relevo, tanto dominicano como estadounidense, tiró ocho innings sin carreras cada uno, descartando así la responsabilidad de los lanzadores en la derrota. Incluso el relevista Gregory Soto cometió un error mental sin consecuencias graves al lanzar desviado a segunda base en un toque de sacrificio.
Albert Pujols dirigió con criterio, sacando…
Albert Pujols dirigió con criterio, sacando a los lanzadores apenas detectaba peligro y manteniendo la compostura durante todo el partido. Su contraparte, Mark de Rosa, mostró similar profesionalismo. En cambio, Fernando Tatis protagonizó dos jugadas cuestionables: intentar convertir un doble en triple y ser puesto out en tercera con tiempo de sobra, y en un juego anterior, ser cazado intentando robarse segunda base cuando el equipo tenía un rally en curso.
La crítica más fuerte apunta a que Pujols no movió la alineación ni utilizó bateadores emergentes en las entradas clave. Sin embargo, revisando el roster, resulta difícil identificar a alguien con más poder de fuego que los siete toleteros que componían el orden al bate: Tatis, Marte, Soto, Caminero, Machado, Guerrero, O’Neill y Wells. Estos mismos jugadores habían sido decisivos en las victorias anteriores.
El partido tuvo un desenlace anunciado para muchos: al ver que la artillería dominicana fue dominada con facilidad en el octavo inning, el desenlace parecía inevitable. La derrota evoca la del séptimo juego de la Serie Mundial de 2025 entre Toronto y los Dodgers de Los Ángeles, donde el equipo que llegó invicto no pudo mantener el ritmo en el momento cumbre.
El Clásico del Caribe deja a República Dominicana con la sensación de que el equipo más poderoso no siempre gana cuando más importa.
📰 Fuente: diariolibre.com






