Haití se encuentra en medio de una nueva crisis política que amenaza con profundizar la instable situación del país. Cinco de los siete miembros con derecho a voto del Consejo Presidencial de Transición (CPT), un organismo creado para ayudar a Haití a recuperarse tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, han decidido destituir al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé. Esta decisión, que se ha producido después de una serie de intentos por mantener la transición política en marcha y conlleva importantes implicaciones para el futuro del país.
El Consejo Presidencial de Transición (CPT) fue establecido en abril de 2024 tras la dimisión del primer ministro Ariel Henry, quien había asumido las riendas de Haití después de que Jovenel Moïse fuera asesinado el 7 de julio de 2021. El CPT se comprometió a restablecer la seguridad en los territorios controlados por bandas armadas y a organizar elecciones generales inclusivas, honestas y democráticas.
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Haití
Desde su creación, el CPT ha enfrentado numerosos obstáculos para lograr sus objetivos. Entre ellos, las constantes ofensivas de bandas armadas como Vivre Ensemble (Vivir Juntos) y Jimmy Chérizier, alias ‘Barbecue’, que han mantenido bajo control una parte significativa del territorio haitiano, especialmente la capital Puerto Príncipe. A pesar de estos desafíos, el CPT ha logrado algunos avances importantes, como la creación de un sistema de seguridad nacional y la promoción de la reanudación de las actividades económicas.
Sin embargo, los intentos por sostener la transición han sido interrumpidos con frecuencia. El académico y político haitiano Garry Conille fue nombrado primer ministro en mayo de 2024, pero fue destituido seis días después por acusaciones de corrupción y diferencias internas con miembros del CPT. Fils-Aimé, un empresario que tomó el cargo en noviembre de ese mismo año, se comprometió a mejorar la seguridad en el país, una tarea que ha sido difícil de cumplir debido a la persistente presencia de bandas armadas y las altas tasas de criminalidad.
La decisión de destituir Fils-Aimé se produce después de que cinco consejeros con derecho a voto del CPT, incluyendo al asesor presidencial Edgard Leblanc Fils, confirmaran públicamente su plan. Esta decisión ha sido objeto de críticas por parte de la comunidad internacional, en especial Estados Unidos, que ha mostrado preocupación sobre los métodos utilizados por el CPT para alcanzar sus objetivos.
Fils-Aimé tomó posesión como primer ministro el 11 de noviembre de 2024 y se comprometió a mejorar la seguridad del país. Sin embargo, su gestión ha sido criticada por falta de progreso en los principales puntos que había mencionado: la seguridad de la gente, la seguridad de los bienes y las infraestructuras, así como la seguridad alimentaria y la libertad de circulación. A pesar de estos esfuerzos, el país sigue enfrentando altas tasas de criminalidad y una grave inestabilidad política.
Esta nueva crisis en Haití representa un retroceso significativo en los avances logrados hasta ahora por la transición. La destitución de Fils-Aimé no solo implica el cese de un líder que había prometido mejorar las condiciones del país, sino también una posible vuelta atrás en los esfuerzos para restablecer la seguridad y la estabilidad política.
La situación actual en Haití se ha profundizado por varias razones. La persistente presencia de bandas armadas, especialmente en la capital, ha dificultado el logro de objetivos como las elecciones generales inclusivas y honestas. Además, los altos índices de criminalidad y la corrupción han sido obstáculos significativos para cualquier intento de reformar la estructura política haitiana.
La decisión del CPT de destituir a Fils-Aimé también ha generado preocupación sobre el futuro de la transición. Si bien algunos miembros del CPT han criticado abiertamente las acciones del primer ministro, otros han sugerido que se debe buscar una solución más pacífica y democrática para superar este impasse político.
La destitución de Fils-Aimé en Haití representa un paso atrás significativo en la lucha por establecer una transición política efectiva. Si bien el CPT ha logrado algunos avances importantes, como la creación de un sistema de seguridad nacional y la promoción de la reanudación de las actividades económicas, los desafíos persistentes representados por la presencia de bandas armadas y altas tasas de criminalidad siguen siendo una barrera significativa.
La situación en Haití demuestra que la lucha contra la corrupción y el establecimiento de un sistema político sólido son procesos complejos e interconectados. Para superar esta crisis, es necesario buscar soluciones más inclusivas y pacíficas que permitan a Haití avanzar hacia una transición política efectiva y duradera.






