La defensa del diálogo abierto como mecanismo para superar diferencias políticas volvió al centro del debate público tras las declaraciones del presidente del Senado, Ricardo de los Santos, quien rechazó los cuestionamientos del expresidente Danilo Medina sobre la ausencia de una agenda previa en la reunión entre el Gobierno y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Danilo: Diálogo Político No Puede Ser…
De los Santos argumentó que la naturaleza misma de un diálogo genuino impide que una de las partes llegue con propuestas cerradas, ya que eso limitaría la construcción de consensos entre los actores convocados. Según su visión, una primera reunión debe centrarse en generar un acercamiento que permita definir, de manera conjunta, una agenda de trabajo que sirva como base para abordar los problemas nacionales.
El legislador enfatizó que el verdadero sentido de estos espacios es que cada sector presente su punto de vista, de modo que, a partir de esas posiciones, se pueda estructurar una hoja de ruta común. "Para ponernos de acuerdo, cada quien presenta su punto de vista. Entonces ahí se establece una hoja de ruta para darle seguimiento a los problemas nacionales como este", afirmó.
De los Santos consideró que acudir a un encuentro con una agenda unilateral no solo impediría que el proceso sea inclusivo, sino que restaría legitimidad a los acuerdos que puedan surgir. "Yo no puedo ir a visitarte a ti para que me acompañe a un diálogo y yo llevar lo que yo entienda que se debe hacer. Eso debe construirse entre todos", agregó.
El debate surge en un contexto…
El debate surge en un contexto de tensiones políticas marcado por la coyuntura internacional y los desafíos internos que enfrenta el país. Mientras algunos sectores reclaman mayor claridad en las propuestas gubernamentales, otros defienden la flexibilidad como herramienta para lograr acuerdos amplios.
La posición del presidente del Senado refleja una postura institucional que prioriza el consenso sobre la imposición de agendas predefinidas. Este enfoque busca garantizar que todos los actores políticos se sientan representados en el proceso y que los acuerdos finales cuenten con mayor respaldo social y político.
La controversia sobre el método de diálogo pone de manifiesto las diferencias en la percepción sobre cómo deben abordarse los desafíos nacionales. Mientras algunos consideran que la claridad y la definición previa son fundamentales para avanzar, otros ven en la apertura y la construcción conjunta la mejor vía para alcanzar soluciones duraderas y legítimas.
📰 Fuente: diariolibre.com






