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En medio de las celebraciones del Super Bowl, Congresistas republicanos han lanzado una campaña intensa contra la actuación de Bad Bunny durante el espectáculo de medio tiempo. Según reportes de medios nacionales, los legisladores demandaron multas y restricciones a la NFL y NBC por considerar que el contenido sexual explícito del show fue inaceptable.
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Bad Bunny
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El Super Bowl LVI se celebró recientemente en Los Ángeles, California. Bad Bunny, una de las estrellas más populares de la música latina, ofreció un espectáculo emocionante durante el tiempo intermedio del partido entre los Rams y los Bengals. Sin embargo, según denuncias presentadas por Congresistas republicanos, se detectaron elementos de contenido sexual explícito que fueron considerados inaceptables.
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Bad Bunny es conocido por su estilo vibrante y audaz en sus shows. Aunque evita palabras gráficas directamente durante los conciertos para respetar las reglas, la letra de algunas de sus canciones incluye referencias que podrían considerarse inapropiadas según las normas televisivas. Los Congresistas republicanos argumentaron que estas letras fueron transmitidas en el Super Bowl sin restricción y que esto violó las regulaciones establecidas por la FCC.
Los legisladores, entre ellos Randy Fine de Florida y Andy Ogles de Tennessee, señalaron que Bad Bunny utilizó términos como “dick”, “ass” y “fuck” en sus letras. Según los republicanos, estas palabras no deberían haber sido transmitidas directamente durante un espectáculo televisado abierto al público.
La controversia se intensificó aún más cuando Randy Fine envió una carta a Brendan Carr, presidente de la FCC, solicitando multas y revisiones de licencias para las transmisiones de NBC y NFL. Según el Congresista, estas acciones serían necesarias si se confirmaba que la música “glorifica la sodomía” y otras prácticas sexuales.
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Esta controversia no solo afecta a Bad Bunny y a las transmisiones de NBC y NFL, sino que también ilumina una discusión más amplia sobre el contenido sexual en espectáculos televisivos. Los republicanos argumentan que la música de Bad Bunny “glorifica” prácticas sexuales inapropiadas para un público general, lo cual es considerado ilegal según las regulaciones establecidas por la FCC.
El incidente también ha puesto a prueba el control y responsabilidad de las transmisiones televisivas en Estados Unidos. La controversia sugiere que hay límites al contenido sexual que puede ser transmitido sin restricciones, especialmente durante eventos públicos como el Super Bowl, donde esas audiencias son generalmente mayores.
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Este incidente ha sido un punto de inflexión para la relación entre los medios y las autoridades en Estados Unidos. Mientras algunos celebran la libertad artística, otros se oponen a que este tipo de contenido sea transmitido sin restricciones. La controversia demuestra que incluso en eventos televisivos de gran alcance como el Super Bowl, hay límites al contenido sexual que puede ser considerado apropiado para un público general.
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Fuente: DiarioLibre.com






