La guerra entre Ucrania y Rusia ha estado en suspenso durante casi cuatro años, pero esta semana se reanuda una nueva ronda de negociaciones mediadas por Estados Unidos. La reunión en Ginebra es parte de un esfuerzo para poner fin a la contienda que ha causado decenas de miles de muertos y millones de desplazados.
La guerra entre Ucrania y Rusia se ha convertido en el conflicto más mortífero de Europa desde la Segunda Guerra Mundial. La ocupación rusa del 20% de Ucrania, incluida la península de Crimea, que Moscú reclama como suya desde 2014, ha provocado una crisis humanitaria en el este y el sur del país. Las tropas rusas han avanzado significativamente en regiones clave, como Donetsk, mientras Ucrania ha logrado recientemente recuperar territorio.
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Rusia
Este martes se reanudaron las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania en Ginebra, una ciudad suiza que ha sido escenario de varias rondas anteriores. Las conversaciones son mediadas por la Casa Blanca y se llevarán a cabo sin presencia de medios.
Antes de la reunión, Ucrania acusó a Rusia de socavar los esfuerzos de paz mediante ataques con misiles y drones que causaron daños humanitarios significativos. El ataque más reciente mató a tres trabajadores de una central eléctrica en Sloviansk, dejando sin electricidad a decenas de miles de personas.
Por su parte, Rusia denunció ataques nocturnos y aseguró haber destruido más de 150 drones. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que “no hay novedades hoy” en la mesa de negociaciones, ya que se espera que el trabajo continúe mañana.
Las delegaciones ucraniana y rusa estarán lideradas por figuras clave: el exministro de Defensa Rustem Umerov para Kiev y el nacionalista Vladimir Medinski para Moscú. Estados Unidos enviará al emisario especial Steve Witkoff y Jared Kushner, quien también sostendrá negociaciones con Irán sobre su programa nuclear.
Las conversaciones de paz en Ginebra son un paso crucial en la búsqueda de una solución a la guerra que dura ya casi cuatro años. Sin embargo, las acusaciones recíprocas y los ataques continuos ponen en evidencia el desprecio con que Rusia ve la voluntad ucraniana de poner fin al conflicto.
La presión internacional sobre Moscú para que negocie de buena fe es cada vez mayor, ya que Ucrania ha logrado recientemente recuperar territorio clave. Sin embargo, las demandas ruso-ucranianas siguen siendo profundamente conflictivas, especialmente en torno a la retirada de tropas rusas de áreas controladas por Kiev.
El éxito o fracaso de estas negociaciones podría marcar el curso futuro del conflicto y su impacto sobre la región. Si Rusia no cede ante las presiones internacionales y Ucrania logra avanzar en sus objetivos, podría desencadenarse una escalada militar que amenace con volver a colocar al país ucraniano en medio de un nuevo conflicto.
Las conversaciones de Ginebra representan un intento por poner fin a la guerra, pero también evidencian el enorme desafío que enfrenta cualquier proceso de paz. El camino hacia una solución duradera es largo y lleno de incertidumbre, pero las partes involucradas deben mantenerse en la mesa para dar aliento a los civiles afectados por esta crisis prolongada.
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Fuente: Según reportes de medios nacionales






